El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asestó ayer un duro golpe al acuerdo nuclear con Irán de 2015, en abierto desafío a otras potencias mundiales, al decidir no certificar el cumplimiento de Teherán con el pacto y advertir que podría terminarlo.
Trump anunció el trascendental cambio de la política exterior del país en un discurso en el que detalló un enfoque más agresivo contra Irán, sus programas nuclear y de misiles balísticos y su apoyo financiero y militar a grupos extremistas en Oriente Medio.
Acusó a Teherán de “no estar a la altura del espíritu” del pacto nuclear y dijo que su objetivo es asegurar que Irán nunca tenga un arma nuclear, y en la práctica dejó el destino del acuerdo en manos del Congreso de Estados Unidos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebró la “valiente decisión” del mandatario estadounidense a la hora de “enfrentarse el régimen terrorista iraní”. En la misma línea se pronunció Arabia Saudita, contenta de la “estrategia firme” de Estados Unidos.
En respuesta a Trump, el presidente iraní, Hassan Rouhani, dijo ayer que su país estaba comprometido con el acuerdo y acusó a Trump de realizar acusaciones sin fundamento.
Alemania, Francia y Reino Unido, aliados europeos de Estados Unidos, han advertido sobre la división respecto al acuerdo nuclear y dijeron que ponerlo en un limbo mina la credibilidad de la Casa Blanca, especialmente porque los inspectores internacionales dicen que Irán ha cumplido con el acuerdo.
