El primer ministro australiano saliente, Malcolm Turnbull, proclamó ayer la victoria de su formación conservadora poco después que la oposición laborista reconociera su derrota, lo que le permitirá formar gobierno tras unas disputadas elecciones.
Estos anuncios ponen fin a ocho días de incertidumbre tras la celebración de estas elecciones legislativas, extremadamente reñidas, y cuando aún prosigue el recuento de votos.
Unos 15.6 millones de electores estaban llamados a las urnas para elegir a 150 miembros de la Cámara de Representantes y 76 senadores.
Sin embargo, por ahora, ni la coalición conservadora ni la oposición laborista obtuvieron la mayoría absoluta de 76 escaños en la Cámara de Representantes, necesaria para formar un gobierno mayoritario.
“Hemos ganado la elección, eso es lo que ha ocurrido”, declaró el primer ministro a la prensa. Poco antes había recibido una llamada del jefe de la oposición laborista, Bill Shorten, que lo “felicitó por haber sido reelegido como primer ministro”.
“Está claro que [Malcolm] Turnbull y su coalición van a formar gobierno”, dijo Shorten a la prensa, y confirmó que había llamado al primer ministro saliente para felicitarle.
Tras reconocer la derrota de su formación, Shorten afirmó que quería trabajar con buena voluntad con el nuevo gobierno, en un momento en que se multiplican los temores de un bloqueo en el Parlamento por parte de grupos minoritarios.
Turnbull se congratuló por los comentarios de su rival, y consideró“vital que este Parlamento funcione” ahora que el país lleva a cabo una difícil transición para reducir su dependencia de los recursos mineros.
Ambos líderes coincidieron asimismo en que ya era hora de que Australia implemente una votación electrónica. En efecto, la Comisión Electoral tiene dificultades para verificar los votos por procuración o por correo.
Turnbull también recibió el apoyo de tres diputados independientes, que lo apoyarán en las cuestiones presupuestarias y las mociones de confianza.
