Policías, soldados y empleados de ministerios fueron despedidos en Turquía, según un nuevo decreto publicado ayer en el marco del estado de emergencia impuesto a raíz del fallido golpe de Estado de julio de 2016, informó la agencia de prensa oficial Anadolu.
En total, 7 mil 563 personas perdieron su puesto en esta nueva purga, según Anadolu, que añadió que las autoridades degradaron a 342 militares retirados.
El diario Hürriyet había informado poco antes del despido de 7 mil 348 personas, entre ellas 2 mil 303 policías.
El Gobierno publicó el decreto en la víspera del primer aniversario del intento de golpe del 15 de julio.
El clérigo turco Fethullah Gulen, quien vive en Estados Unidos y al que Ankara considera el cerebro de la intentona golpista, volvió a negar ayer su participación en ese “despreciable golpe” y condenó la “caza de brujas” emprendida por las autoridades turcas.
En un informe publicado en el pasado mes de mayo, la oenegé de defensa de derechos humanos Amnistía Internacional criticó la “arbitrariedad” y las “motivaciones políticas” de las destituciones formuladas por el Ejecutivo de Recep Tayyip Erdogan. Ankara detuvo a 50 mil personas y despidió a más de 100 mil desde julio del año pasado.
