Turquía dijo ayer que dejará“completamente limpia” su región fronteriza del Estado Islámico, luego de que un atacante suicida supuestamente vinculado al grupo extremista causó la muerte de 54 personas, entre ellos 22 niños, en una boda kurda el fin de semana.
El ataque del pasado sábado en la ciudad suroriental de Gaziantep fue el más letal visto en Turquía este año. Fue perpetrado por un suicida de entre 12 y 14 años, dijo el pasado domingo el presidente turco, Tayyip Erdogan, quien añadió que la evidencia inicial apuntaba al Estado Islámico.
Un alto funcionario de seguridad turco dijo que el dispositivo utilizado era del mismo tipo que los explosivos empleados en un ataque suicida de julio de 2015 en la ciudad fronteriza de Suruc y en un atentado en octubre del año pasado contra manifestantes pro-kurdos en Ankara. Ambos ataques fueron atribuidos al Estado Islámico (EI).
El grupo ha tenido como blanco eventos de comunidades kurdas en un aparente esfuerzo por avivar las tensiones étnicas generadas por la campaña insurgente kurda. El atentado en Ankara fue el más letal de su tipo en Turquía, ya que causó la muerte de más de 100 personas.
“Daesh [EI] debería ser completamente expulsado de nuestras fronteras y estamos listos para hacer lo que se requiera para lograrlo”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, en una rueda de prensa en Ankara en la que utilizó el nombre en árabe del grupo militante.
Cavusoglu dijo que Turquía, un miembro de la OTAN y de la coalición liderada por Estados Unidos en contra del Estado Islámico, se había convertido en el principal blanco de los militantes por sus esfuerzos para detener el reclutamiento del movimiento extremista en la frontera con Siria.
