El estado de emergencia en Turquía, declarado hace tres meses después de un fallido golpe militar, fue ampliado por tres meses más, informó ayer el viceprimer ministro Numan Kurtulmus.
En declaraciones a la prensa después de una reunión semanal de gabinete, Kurtulmus precisó que el estado especial –dictado 5 días después del fallido golpe de Estado del 15 de julio y en el que murieron al menos 270 personas– se extenderá por 90 días más a partir del 19 de octubre.
La medida fue anunciada mientras el Gobierno prosigue con una ofensiva masiva contra un movimiento dirigido por el clérigo Fethullah Gulen, que reside en Estados Unidos.
El estado de emergencia le ha permitido al Estado gobernar a través de decretos, a menudo sin pasar por el Parlamento, y facilitar la represión de las autoridades al movimiento de Gulen, acusado de orquestar el levantamiento.
Hasta el momento, Turquía ha arrestado a casi 32 mil personas en relación con el golpe, ha despedido o suspendido de sus trabajos en el gobierno a decenas de miles de personas, incluso la policía, el ejército y el poder judicial.
El principal partido de la oposición de Turquía y grupos defensores de los derechos humanos acusan al gobierno de abusar de los poderes de emergencia para reprimir a otras voces disidentes, no solo el movimiento de Gulen.
La semana pasada, las autoridades cerraron, al menos, 12 estaciones de televisión kurdas por supuestas amenazas a la seguridad nacional.