El golpe de Estado que afrontó el Gobierno de Turquía no estaba del todo controlado en la madrugada de hoy. El primer ministro, Binali Yildirim, informó que soldados rebeldes estaban en poder de algunas aeronaves y aún disparaban desde el aire en Ankara y Estambul.
Sin embargo, aseguró que aviones de combate estaban enfrentando a los golpistas.
El alto funcionario dio declaraciones tiempo después de que el presidente Recep Tayyip Erdogan apareció ante las cámaras para decir que estaba a cargo del país y que lo más importante era que en ese momento, a las 4:30 de la madrugada, “millones de turcos” se encontraban en las calles rechazando el golpe.
Yildirim informó que, al menos, 130 personas fueron detenidas en relación al intento de golpe de Estado y remarcó que los conspiradores habían disparado contra civiles sin vacilar.
Soldados tomaron el control del principal aeropuerto de Estambul poco después de que aterrizó el avión del mandatario, quien condenó el intento de golpe de Estado que atribuyó a una facción “minoritaria” del Ejército.
La agencia de noticias estatal Anadolu dijo que las operaciones del aeropuerto Ataturk volvieron a la normalidad y que los vuelos se reanudarían en la tarde.
Mientras, la televisora NTV informó que la Fiscalía de Ankara reportó 42 muertos en los “ataques” registrados en la capital.
Las Fuerzas Armadas de Turquía dijeron ayer que tomaron el poder, pero el presidente Recep Tayyip Erdogan prometió que el intento de golpe será neutralizado y miles de personas respondieron a su llamado de desafiar el levantamiento y salieron a las calles para respaldar al mandatario.
Disparos y explosiones sacudieron Estambul, la mayor ciudad del país, y a la capital Ankara en una caótica noche, pero en las primeras horas del sábado había indicios de que el intento de golpe fracasaba.
“Vamos a superar esto”, expresó Erdogan en una llamada de video a un teléfono móvil sostenido ante una cámara por un presentador de CNN en Turquía.
El mandatario llamó a sus seguidores a salir a las calles para defender a su gobierno y dijo que los golpistas pagarían un alto precio.
Un funcionario señaló que Erdogan habló desde Marmaris, en la costa de Turquía, donde estaba de vacaciones. Un funcionario turco dijo posteriormente que el avión del mandatario aterrizó en Estambul.
Un comandante del ejército aseguró que aviones de combate derribaron un helicóptero utilizado por los golpistas en Ankara. En tanto, la agencia de noticias estatal Anadolu dijo que 17 policías murieron en el cuartel central de las fuerzas especiales.
A medida que la noche avanzaba, multitudes parecieron responder al llamado de Erdogan de salir a las calles, desafiando las órdenes de los líderes del intento de golpe.
El primer ministro, Binali Yildirim, y otros funcionarios de alto rango aseguraron que el gobierno electo se mantenía en el cargo. Yildirim culpó a partidarios de un clérigo musulmán que vive en Estados Unidos por el intento de golpe militar. El movimiento del religioso negó cualquier participación.
Estados Unidos declaró que respalda al gobierno de Erdogan. El secretario de Estado, John Kerry, afirmó que habló por teléfono con el ministro de Exteriores turco y resaltó“el absoluto respaldo al Gobierno civil turco democráticamente electo”.
Cientos de personas, algunas ondeando banderas turcas, se reunieron en plazas de Estambul y en Ankara para mostrar su respaldo al Gobierno electo.
Anadolu dijo que una aeronave militar abrió fuego sobre el cuartel general de la agencia de inteligencia. Periodistas de Reuters vieron tanques disparando cerca de la sede del Parlamento en Ankara, que había sido rodeada. Anadolu dijo más tarde que una bomba estalló en el edificio y se observaba humo desde las cercanías.
En las primeras horas del intento de golpe los aeropuertos fueron cerrados, el acceso a las redes sociales en internet fue restringido y las tropas sellaron los dos puentes sobre el Bósforo.
Los soldados tomaron el control de la televisión estatal TRT, que anunció un toque de queda en todo el país y el estado de sitio. Un locutor leyó un comunicado sobre las órdenes de los militares, que acusaron al Gobierno de socavar la democracia y el estado de derecho laico. El país sería gobernado por un “consejo de paz” que garantice la seguridad de la población, agregó el comunicado.
A las 4:00 a.m. Erdogan reapareció en una rueda de prensa en su país. “Turquía tiene un gobierno y un presidente democráticamente elegidos. Estamos a cargo y continuaremos ejerciendo nuestras facultades hasta el final. No abandonaremos nuestro país ante estos invasores. Terminará bien”.



