La justicia turca abrió una investigación contra 17 personas residentes en Estados Unidos (EU) sospechosas de vínculos con el fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016, entre ellas un exdirector de la CIA, informó ayer la agencia progubernamental Anadolu.
La Fiscalía de Estambul lanzó la investigación después de que un grupo de abogados turcos interpusiera una demanda contra estas personas, acusándolas de nexos con la cofradía del predicador turco Fetullah Gülen, acusado por Ankara de haber orquestado la intentona golpista, según Anadolu.
Los investigados son ciudadanos estadounidenses y turcos residentes en EU. Entre ellos figuran el exfiscal federal de Nueva York Preet Bharara, forzado a la dimisión por Donald Trump el mes pasado, el exdirector de la CIA John Brennan, el exanalista de la CIA Graham Fuller, así como algunos profesores universitarios.
La lista incluye también a los turcos Faruk Taban, presidente de la Turkic American Alliance (TAA), y Talha Saraç del Turkish American Business Network, precisa Anadolu. Están acusados de “intento de derrocamiento del orden constitucional”, “intento de derrocamiento del Gobierno turco” y “pertenencia a un grupo terrorista armado”, agregó la agencia de noticias.
Anadolu explica que algunos de estos sospechosos se reunieron dos veces en torno a la fecha del golpe, una en una isla cerca de Estambul el mismo día y otra en un restaurante de Estambul dos días después.
Ankara ha pedido varias veces la extradición de Fethullah Gülen, exiliado en EU desde 1999, a quien consideran el cerebro del golpe. Este niega cualquier implicación.
Algunos dirigentes turcos insinúan regularmente que EU tuvo un papel en la intentona golpista, algo que Washington también niega categóricamente.
Mientras, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan celebró ayer sus últimos mítines para convencer a los electores de votar sí hoy a una reforma constitucional para ampliar sus poderes.
Erdogan participó en cuatro actos electorales y su primer ministro, Binali Yildirim, en cinco, todos ellos en Estambul. El objetivo es convencer a los numerosos electores indecisos ante un referéndum de resultado incierto. “Si Dios quiere, mañana [hoy] por la noche Turquía estará de fiesta”, declaró Erdogan en su primer mitin.
