La Unión Europea (UE) aumentó ayer la presión sobre Moscú, al advertir que los bombardeos rusos y sirios contra sectores rebeldes de Alepo, en el norte de Siria, “podrían constituir crímenes de guerra”, aunque descartó imponer sanciones a Rusia.
“El ataque deliberado de hospitales, personal médico, escuelas e infraestructuras esenciales, así como el uso de barriles de explosivos, bombas de racimo y armas químicas, (...) podría constituir crímenes de guerra”, concluyeron los cancilleres europeos al término de una reunión en Luxemburgo. Moscú anunció en ese mismo momento que su ejército y las fuerzas armadas sirias suspenderán sus bombardeos durante ocho horas el jueves en Alepo, en el marco de una “pausa humanitaria”. La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, consideró este anuncio como un “paso positivo”, pero advirtió, al igual que Naciones Unidas, que es insuficiente para hacer llegar los convoyes de ayuda humanitaria.