El jefe negociador de la Unión Europea (UE) para el brexit dio a conocer ayer las condiciones y prioridades del bloque para las conversaciones, y destacó la necesidad de acuerdos rápidos sobre los derechos de los ciudadanos, fronteras y fondos.
Michel Barnier dijo que la clave para lograr un acuerdo dentro de los dos años previstos por las leyes de la UE es negociar los temas en el orden correcto y destacó que el bloque no quiere pensar en la opción de llegar a marzo de 2019 sin un pacto.
Barnier sostuvo que la primera condición para lograr una negociación exitosa es la unidad de los 27 Gobiernos que se quedan en el bloque. La segunda, agregó, es hacer desaparecer la incertidumbre sobre el futuro de los británicos en la UE y los ciudadanos del grupo en Gran Bretaña: alrededor de 4.5 millones de personas.
“Garantizar sus derechos como ciudadanos europeos a largo plazo es nuestra prioridad desde el inicio de las negociaciones”, explicó, remarcando que esto incluye derechos de residencia, acceso al mercado laboral, la seguridad social y la educación. “Debemos llegar a un acuerdo, lo antes posible, sobre los principios de continuidad, reciprocidad y no discriminación, para que estos ciudadanos no queden en una situación de incertidumbre”, añadió.
Las negociaciones también deberían hacer desaparecer rápido cualquier duda sobre los fondos para programas financiados con el presupuesto de la UE, destacó el funcionario.
También explicó que el acuerdo comercial entre las partes debe tener en cuenta estándares de protección sociales, fiscales, ambientales y para el consumidor, aprobados por la UE y que debe ser ratificado por los parlamentos de los 27 países del bloque.
En un discurso ante el Comité Europeo de las Regiones en Bruselas, Barnier también apuntó que antes de partir el Reino Unido debe saldar sus cuentas: “Cuando un país abandona la Unión no hay castigos, no hay un precio a pagar (...). Pero debemos saldar las cuentas, ni más ni menos”.
Aunque no se han publicado cifras oficiales, Bruselas podría reclamar a los británicos entre 55 mil millones y 60 mil millones de euros ($64 mil millones) correspondientes a compromisos ya asumidos por Londres, según un alto responsable europeo.
