Las sanciones europeas contra Venezuela empiezan a tomar forma en un embargo de armas y equipos electrónicos, así como en eventuales medidas individuales contra los responsables de la represión en el país.
Los embajadores de los 28 países europeos ante la Unión Europea (UE) “aprobaron ayer las sanciones contra Venezuela”, que los ministros de Exteriores deberán convalidar “el próximo lunes” en Bruselas durante su reunión mensual, indicó una fuente diplomática.
El bloque europeo se encamina así a unirse a Canadá y a Estados Unidos en la adopción de sanciones contra este país presidido por Nicolás Maduro y sumido tanto en una grave crisis política como económica.
Desde hace meses, dirigentes como el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, presionan para la adopción de sanciones contra Caracas, un llamado intensificado con la elección de una Asamblea Nacional Constituyente que ni la oposición venezolana ni la UE reconocen.
“El objetivo político sigue siendo el de llevar al Gobierno [de Maduro] a la mesa de negociaciones con la oposición y, por lo tanto, contribuir a salir de la crisis actual”, dijo otra fuente diplomática.
La UE adoptará además un marco jurídico sobre medidas restrictivas, como congelación de bienes o prohibición de visados, contra personas y organizaciones implicadas en la represión, si bien esta lista negra se mantendrá vacía por el momento, precisaron. Según otra fuente, este marco jurídico representa una “advertencia” para Caracas.
Los 28 también podrían estudiar la inclusión de nombres de responsables venezolanos para la reunión de cancilleres de diciembre.
Estas acciones se generan luego de que el Consejo de Seguridad de la ONU informó ayer que celebrará el lunes próximo una reunión informal para discutir la creciente crisis en Venezuela a pedido de Estados Unidos.
Uno de los oradores en el Consejo será Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos y fuerte crítico de Maduro. El canciller argentino, Jorge Faurie, confirmó la realización de la reunión y dijo que también están invitados portavoces del Grupo de Lima, integrado por varios países latinoamericanos y Canadá, que reclaman la intervención de la ONU en esta situación.
