El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, y el ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, intentaron ayer en Berlín limar divergencias entre sus países, que son numerosas en varios frentes y fueron subrayadas la víspera por la canciller Angela Merkel en un discurso en Estados Unidos.
Las divergencias entre Berlín y Washington son por temas como Irán, la relación con Huawei, los gastos en la OTAN, la guerra comercial.
Maas defendió el acuerdo sobre el programa nuclear iraní de 2015 -del que se retiró Estados Unidos, para gran preocupación de los europeos- pero expresó el deseo, igual que Washington, de que Irán deje de “desempeñar un rol negativo en la región”. También se declaró dispuesto a que su país “contribuya” a reducir la tensión entre Estados Unidos e Irán.
