Valter Lavítola debe comparecer hoy ante la Sexta Sección del Colegio de Jueces del Tribunal de Nápoles –que preside la magistrada Giovanna Cepalluni– acusado de extorsión a la empresa Impregilo, a instancias del anterior gobierno panameño, para que costeara los 22 millones de dólares que costaba construir el hospital pediátrico de Veraguas.
El principal intermediario entre Italia y Panamá fue interrogado por el fiscal de Nápoles, Vincenzo Piscitelli, el pasado lunes en la cárcel de Poggioreale (Nápoles), donde cumple prisión preventiva. Lavítola, que lleva más de dos años y medio privado de libertad, pidió hablar con el procurador del caso, pero no han trascendido los detalles del interrogatorio.
Fuentes judiciales dijeron que la defensa de Lavítola negocia un pacto con la fiscalía, aunque será la juez Cepalluni la que dicte la sentencia final.
En julio pasado, funcionarios de la Guardia de Finanzas del Comando Provincial de Nápoles le confiscaron bienes por valor de más de 4 millones de dólares a Lavítola. Y tras ello, en las últimas audiencias judiciales, el detenido se ha mostrado alterado, pero dispuesto a colaborar con la justicia.
Pero para obtener el trato con los fiscales, Lavítola tendría que explicar por qué obligó a Impregilo a pagarle vacaciones de lujo en Cerdeña a Ricardo Martinelli, en el verano de 2011. También deberá desentrañar las causas de las amenazas y presiones que ejerció a Impregilo y otras sociedades italianas –en nombre de Martinelli– para que pagaran la construcción del hospital de Veraguas y describir qué tipo de relación tenía con Rogelio Oruña, catalogado por los fiscales como el “testaferro y socio oculto” del exmandatario panameño.
En la pasada audiencia, el 18 de septiembre, el fiscal adjunto del Tribunal de Nápoles, Vincenzo Piscitelli, imputó un nuevo delito de corrupción internacional agravada en Panamá contra Lavítola. La fiscalía sostiene que el hospital pediátrico –prometido por el ex primer ministro Silvio Berlusconi, en 2010– era en realidad otro “modo oculto y enmascarado” concebido para ofrecer coimas a Martinelli.
Lavítola encara dos juicios, acusado de corromper al anterior Ejecutivo de Panamá. Uno se desarrolla en Nápoles y el otro en Roma. Además, en Nápoles se han cerrado las investigaciones relativas a la supuesta corrupción en la adjudicación a Svemark para construir cárceles modulares en Panamá.
