La ayuda empezaba a llegar ayer a las localidades devastadas por un fuerte terremoto que azotó la región costera del centro de Ecuador, que en la víspera derrumbó decenas de edificaciones, generó destrucciones en algunas carreteras y había dejado hasta anoche, al menos, 262 personas fallecidas y alrededor de 2 mil heridas.
El viceministro del Interior, Diego Fuentes, detalló la información en rueda de prensa, poco después de la llegada a Ecuador del presidente Rafael Correa, quien se encontraba de visita en el Vaticano.
El epicentro del terremoto, de una magnitud de 7.8 grados y el más fuerte en afectar a Ecuador desde 1979, tuvo lugar a 170 kilómetros de Quito, la capital del país.
