Varela, el 'rockstar' del colegio Javier

Varela, el 'rockstar' del colegio Javier
Los estudiantes del Javier asediaron al político para lograr una foto y tener un recuerdo. LA PRENSA/Luis Burón-Barahona.

Las voces de cientos de estudiantes gritaron con furor y ahogaron en un solo rugido todos los rincones del gimnasio del colegio Javier. Se pudo pensar que había llegado un artista internacional o algún deportista ganador. Pero el que activó la histeria colectiva, más en el lado femenino, fue Juan Carlos Varela, presidente electo de la República.

El panameñista, acompañado del diputado y amigo Adolfo Valderrama, y de su equipo de prensa, regresó a su alma máter para celebrar el 66 aniversario de su fundación. El colegio ya tiene cinco años en su nueva sede en Clayton, pero aún conserva los colores y los escudos que tiempo atrás se memorizó Varela.

Al llegar al plantel, a las 8:00 a.m., el próximo mandatario advirtió, una vez más, que revocará todos los proyectos de ley que se aprueben antes de asumir la presidencia que él considere sean nocivos para los panameños. También indicó que hay innumerables pruebas que demuestran la utilización de recursos del Estado en la campaña de la mayoría de los candidatos de Cambio Democrático, pero aseguró que respetará las decisiones del Tribunal Electoral en las impugnaciones.

Luego fue al gimnasio y repartió besos, abrazos y saludos a distancia. “Varela, Varela, Varela”, coreaban los niños y jóvenes, que reían cuando el político miraba hacia su lado.

Calmada la excitación, y con Varela ya sentado, un grupo de niños de primaria festejó el mes de la etnia negra con un baile a son de calypso, y vestidos con camisas hawaianas y sin zapatos.

Entonces todos se persignaron y empezó la invocación religiosa. La algarabía al reunir a decenas de niños menores de 10 años era casi nula y, por el contrario, todos obedecían las palabras de los curas. “...He pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa”, repetían los infantes mientras se golpeaban el pecho.

El acto siguió entre rezos, cantos y bailes: gala eclesiástica. Varela, sentado junto a Valderrama, aplaudía en ritmo con cada canción que sonaba por los parlantes.

Cuando pidieron a todos darse la paz, un tumulto de alumnos y profesores se acercó al presidente electo para expresarle su admiración. Después hubo más actos, pero la tranquilidad ya estaba perdida, y de vez en cuando alguien le pedía una foto a Varela.

A eso de las 10:05 a.m., el político se despidió de su público: les pidió estudiar, salir adelante, compromiso religioso, y les aseguró que nos los defraudaría.

A la salida, un tramo que debió tomar dos minutos, le demoró casi 30, entre fotos y abrazos, cual estrella de rock.

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