De manera indiscriminada, áreas de operación del Canal de Panamá son devastadas, tras ser vendidas en subasta pública por la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (UABR).
Un total de 5.8 hectáreas de la cuenca hidrográfica de la vía acuática fueron vendidas, en noviembre pasado, a la empresa North Properties, S.A., creada un mes antes de la transacción.
La finca colinda, a través de una calle de tierra interna, con las galeras del Metro de Panamá y la ciudad hospitalaria que construye el Gobierno a orillas de la vía Centenario.
Aunque el terreno no forma parte del patrimonio de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), de acuerdo con el vicepresidente ejecutivo de Gestión Corporativa de esa entidad, Óscar Vallarino, “sí está dentro del área de compatibilidad con las operaciones del Canal y de la cuenca [hidrográfica]”.
Por lo pronto, el administrador de la Autoridad Nacional del Ambiente, Silvano Vergara, mantiene silencio absoluto sobre la aprobación del estudio de impacto ambiental a la empresa, sin antes notificar a la ACP.
Otro funcionario que ha evitado hablar desde el pasado 8 de enero sobre la venta del “estratégico” terreno y su “limpieza”, es el administrador de la UABR, Juan Carlos Orillac.
