Las negociaciones entre el gobierno y la oposición de Venezuela, que ayer viernes celebraron su segunda ronda en República Dominicana, abordaron una agenda que incluye elecciones presidenciales “transparentes” en 2018 y el fin de lo que el chavismo denuncia como un boicot financiero.
Previstas para finales de 2018, líderes opositores y analistas creen que las elecciones podrían ser adelantadas al primer trimestre.
Argumentan que el presidente Nicolás Maduro, quien planea reelegirse, querría aprovechar las fracturas en la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y su posición de fuerza tras arrasar en las recientes elecciones de alcaldes y gobernadores.
Los principales partidos opositores se negaron a participar en las votaciones de alcaldes tras denunciar un “fraude” en las de gobernadores, debido a lo cual Maduro amenazó con inhabilitarlos para la presidencial.
La MUD, que acusa a Maduro de tener “secuestrado” al poder electoral, exige “garantías de transparencia”.
El jefe negociador del gobierno, Jorge Rodríguez, asegura que el sistema comicial es “el más seguro del mundo” y que el oficialismo “no va a ir a un evento electoral ni va a firmar ningún acuerdo (...) hasta que se levanten las sanciones” económicas de Estados Unidos.
La oposición, a la que el gobierno culpa de impulsar esas medidas, sostiene que no está en sus manos anularlas.
La MUD también pide un “canal humanitario” para recibir donaciones de alimentos y medicinas, en severa escasez.
“No somos mendigos de nadie”, replica Maduro, quien niega que en Venezuela haya una crisis humanitaria.
El gobierno considera que se trata de una trampa para abrir las puertas a una intervención militar extranjera.
En medio de las protestas contra el presidente Maduro que dejaron 125 muertos entre abril y julio, el jefe negociador de la MUD, Julio Borges, pidió apoyo al presidente de Francia, Emmanuel Macron; la canciller alemana, Angela Merkel; la primera ministra británica, Theresa May; y al jefe del Gobierno español, Mariano Rajoy.
“Liberar a todos y cada uno de nuestros presos políticos”, demandó Borges tras la primera ronda de conversaciones, el 1 y 2 de diciembre.
