Miles de venezolanos, que sufren escasez de productos por una severa crisis económica, cruzaron ayer a pie la frontera de Venezuela hacia Colombia, para comprar alimentos y medicinas, aprovechando la apertura temporal de pasos limítrofes.
Aunque el presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó en 2015 cerrar la frontera con Colombia por el contrabando, el gobernador de Táchira, el oficialista José Vielma, dijo que el mandatario aprobó abrir los cruces ayer por 12 horas.
Ríos de venezolanos cruzaban ayer a pie la frontera con Colombia para aprovechar la apertura temporal del paso limítrofe, tras 11 meses de cierre, y comprar en la ciudad de Cúcuta alimentos y medicinas, escasos en su país.
“¡Estamos felices porque tenemos mercado, en Venezuela no hay nada! No hay ni medicina para los niños, se están muriendo los niños. La cúpula es la que tiene comida. Eso es mentira que el presidente (Nicolás Maduro) dice que hay comida, mentira”, dijo a la AFP Tulia Somaza, exaltada y entre los aplausos de sus compatriotas, que abarrotaban un supermercado en Cúcuta.
“Los mortales no tenemos ni jabón para lavar la ropa”, agregó esta mujer rubia y de mediana edad, una de las miles de personas que han cruzado a pie los aproximadamente 700 metros que marcan el límite entre la ciudad venezolana de San Antonio del Táchira y la colombiana de Cúcuta para abastecerse.
Después del cierre de la frontera ordenado hace 11 meses por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, por razones de seguridad, el mandatario autorizó un paso peatonal en la mañana de ayer domingo entre los puentes internacionales Simón Bolívar (Venezuela) y Francisco de Paula Santander (Colombia).
Desde las cinco de la mañana, hora local, se registraron largas filas frente a las aduanas del lado venezolano, a la espera de la apertura del cruce, una hora más tarde y muchas personas incluso pasaron la noche en vehículos estacionados en las calles aledañas para poder pasar temprano y aprovechar el día de compras.
Las autoridades venezolanas habían adelantado que el paso se mantendría abierto por 12 horas, aunque algunas versiones extraoficiales señalan que solo sería por 8 horas.
CORREDOR HUMANITARIO
“Corredor HumanitarioFronterizo ya ha beneficiado a unas 25 mil personas. Compran alimentos y medicinas”, tuiteó tras casi siete horas de la apertura William Villamizar, gobernador del departamento colombiano de Norte de Santander, al que pertenece Cúcuta.
“Gracias a Dios”, era la exclamación que más repetían los venezolanos al llegar a Cúcuta o en las filas de los supermercados, donde se les veía cargar con productos como harina, aceite, papel higiénico y champú.
“Gracias por esta acogida que nos están dando, el pueblo de Venezuela en este momento tiene una grave situación humanitaria de (escasez de) medicinas, de comida, de productos básicos”, dijo a la AFP José Gregorio Sánchez, habitante de la localidad fronteriza de Ureña.
“El Gobierno venezolano acabó con las industrias que surtían al pueblo”, añadió este hombre, que también aseguró que aunque es costoso hacer mercado en Colombia, por la devaluación de la moneda venezolana, es “mucho más barato” que comprar en Venezuela a revendedores, conocidos como “bachaqueros”, que ofrecen los productos regulados a precios mucho más elevados y a los que el Gobierno venezolano combate.
El paso peatonal se estableció ayer, luego de que el martes pasado unas 500 venezolanas forzaran el cruce de la frontera con Colombia, rompiendo un cordón militar para comprar en Cúcuta productos básicos.
EScasez
La escasez de alimentos y medicinas en Venezuela -golpeada por el desplome de los precios del petróleo- alcanza un 80%, según organizaciones privadas, pero se agrava en la zona limítrofe por el cierre de la frontera.
Del lado venezolano hubo momentos de desesperación por cruzar y cerca de las siete y media de la mañana se formó una aglomeración frente a los puestos aduaneros y la multitud atravesó, en estampida, los controles militares. La situación, sin embargo, fue controlada con rapidez por las autoridades. Para evitar este tipo de incidentes, en Cúcuta fueron desplegados unos 300 uniformados.
