La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, fue la última en tomar la palabra tras la presentación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
La canciller comenzó diciendo que el presidente Nicolás Maduro convocó a este diálogo porque hay un hecho reciente, “la ley de autoperdón o amnistía” que, adujo, tiene como objetivo derrocar al Gobierno.
“En el caso específico se ha pedido el acompañamiento de Unasur [porque] creemos firmemente en nuestros mecanismos de unión (…) porque la oposición, habiendo tenido un triunfo, se envalentona y ha pretendido derrocar el Gobierno (…) La función del Parlamento es promover leyes, no derrocar al gobierno legítimo”, dijo. También criticó que habiendo pasado solo un mes desde que se inició la mediación de Unasur, se le diga al expresidente español que la iniciativa no sirve. “He escuchado que prácticamente no se ha dado un trabajo eficiente, tratando de encausar 17 años de violencia (…), manifestó.
Rodríguez volvió a cuestionar al secretario general, Luis Almagro, y su convocatoria, la cual, informó, solicitó suspender, por carecer de legitimidad.
Rodríguez advirtió luego de que existe una “tendencia peligrosa” en la OEA, que defiende “cámaras” en vez de los intereses de la región.
Cuestionó lo que llamó la doble moral de los países sentados en ese Consejo donde, remarcó, Venezuela no está siendo juzgada.
En respuesta a las posturas de algunos países, pidió un minuto de silencio por “la masacre” ocurrida al reprimirse la manifestación de maestros en Oaxaca, México, cuestionando el papel de las autoridades. Al vicecanciller de Paraguay, Óscar Cabello, le dijo “cómo puede hablar de democracia un gobierno que llegó producto de un golpe (...), y a Estados Unidos que no libere a los presos de conciencia y mantenga la pena capital.
