CRISIS POLÍTICA

Venezuela: una pelea sin asalto final a la vista

Venezuela: una pelea sin asalto final a la vista
Venezuela: una pelea sin asalto final a la vista

La calle se enfrió, los militares sostienen al Gobierno y una invasión estadounidense luce improbable. El opositor venezolano Juan Guaidó intenta darle el golpe de gracia a Nicolás Maduro, en un combate cerrado cuyo juez sigue siendo la Fuerza Armada.

Seis meses después de asumir como presidente encargado y ser reconocido por medio centenar de países, Guaidó no logra congregar multitudes como en el arranque de su desafío a Maduro el 23 de enero.

Menos de mil personas acudieron a su rendición de cuentas del primer semestre. Y pese a repetir que sacará a Maduro este año “por las buenas o a las malas”, sus llamados a no claudicar se multiplican.

“El punto actual es frío, no hay sensación de cambio irreversible, pero en esta incertidumbre el desenlace puede venir en cualquier momento”, dijo a AFP el politólogo Luis Salamanca.

La ansiedad crece a medida que se profundiza el deterioro. El FMI prevé para 2019 una contracción económica de 35% y una inflación de 1.000.000%.

Un panorama devastador para un país que soporta múltiples sanciones de Estados Unidos -principal aliado de Guaidó- incluido un embargo petrolero desde abril. Sin plata, es poco lo que Maduro pueda hacer, al punto que aceptó ayuda humanitaria de la Cruz Roja.

“Siento que [Guaidó] ya está como otro más”, lamenta Gabriela Micó, auxiliar contable de 47 años.

Las protestas, sin embargo, han demostrado ser un sube y baja.

Pese al enfriamiento, el jefe parlamentario de 36 años es de lejos la mejor carta opositora con 53% de apoyo, frente a 12% de Maduro, según la encuestadora Delphos.

Cuenta además con respaldo de las potencias europeas, pero no ha conseguido quebrar el apoyo de la poderosa Fuerza Armada.

Fuerzas débiles

“Maduro y Guaidó son fuerzas débiles (...). Los fuertes son los militares, que mantienen a Maduro y podrían expulsarlo muy rápidamente, y Estados Unidos, es decir Donald Trump, el único que le genera problemas al Gobierno”, señaló a AFP Peter Hakim, de Diálogo Interamericano.

Guaidó intentó una ruptura militar el 30 de abril, encabezando el levantamiento de un pequeño grupo de uniformados. Aunque fallido, ese episodio “abrió una grieta”, advierte Salamanca.

La rebelión involucró al jefe de Inteligencia Cristopher Figuera, refugiado en Estados Unidos, quien asegura que el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino, se arrepintió a última hora.

Guaidó aceptó en mayo una mediación de Noruega para negociar con el Gobierno, que se ha radicalizado con detenciones de legisladores opositores y militares acusados de planear su derrocamiento.

Aunque la agenda es secreta, el opositor asegura que solo aceptará nuevas elecciones, pero Maduro, apoyado por Rusia, China, Irán y Cuba, solo contempla las de 2020, cuando espera ganar el Parlamento, único poder opositor.

Para Hakim, la “única solución pacífica” posible es que los militares den la espalda a Maduro y Washington acepte que estos y otros funcionarios “participen en una transición” mientras se organizan elecciones y se aprueba una “generosa amnistía”.

En tanto, una acción armada de Washington, que no descartan Trump ni Guaidó y reclamada por un sector opositor, se desvanece.

“Es muy poco probable que Trump, a 15 meses de una elección, se arriesgue a una reacción violenta de sus partidarios al apoyar una intervención armada”, comentó a AFP Paul Hare, exembajador británico en Cuba y profesor en la Universidad de Boston. Hare cuestiona además que la política hostil de Trump hacia La Habana deje por fuera al jugador quizá más influyente sobre Maduro.

Mientras, el tiempo corre para Guaidó. En enero próximo finalizará su presidencia parlamentaria, en la que sustenta legalmente el gobierno interino ante la alegada usurpación de Maduro.

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