El denunciado golpe de Estado efectuado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela sacó nuevamente a las calles a los estudiantes universitarios, quienes rechazaron ayer la instauración de una dictadura en el país.
Las protestas, que ocurrieron en, al menos, ocho estados y en la capital, fueron reprimidas por la Guardia Nacional, que también agredió a periodistas.
La crisis aparentó dejar en evidencia una fractura entre el chavismo, luego de que la fiscal general, Luisa Ortega, cuestionó al TSJ y aseguró que las sentencias constituyen una ruptura del orden constitucional. El presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, ponderó su postura, mas le pidió actuar en consecuencia.
El presidente Nicolás Maduro, que no había hablado del tema, negó que haya una ruptura democrática y remarcó que hay plena independencia de poderes.
Más tarde, llamó a un Consejo Nacional de Defensa, al que invitó a Borges, quien lo rechazó, pues, dijo, hubo un golpe de Estado.
“Soy incapaz, salvo que surja un impasse como este de meterme en la vida de los poderes [...]”, dijo Maduro, quien, tras instalar el Consejo, agregó que espera pronto dar noticias de que los poderes públicos están en manos de gente leal a la patria.
Mientras, el próximo lunes será la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos para tratar los hechos recientes en el país.
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