“Si no fuese por los Juegos (Olímpicos), ¿quién recomendaría mandar medio millón adicional de visitantes a Brasil ahora mismo?”, se preguntó el profesor de la Universidad de Ottawa, Amir Attaran, un experto en sanidad pública y quien publicó un artículo en mayo en el Harvard Public Health Review.
El cuestionamiento de Attaran gira en torno al virus del Zika, cuyo epicentro en América Latina es precisamente Brasil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya declaró que la epidemia era una emergencia sanitaria mundial.
El Comité Olímpico Internacional (COI) confía en que el clima invernal en Brasil disminuya el riesgo de contraerlo durante los 17 días del evento.
Attaran no duda en disparar: “Si el COI y la OMS no tienen la generosidad para retrasar los Juegos y evitar que nazcan niños incapacitados por toda su vida, entonces son dos de las instituciones más crueles del mundo”.