Unas 600 personas en Changuinola, provincia de Bocas del Toro, en su mayoría hombres, viven con perdigones de plomo en su cuerpo desde hace 7 años.
Su condición actual es consecuencia de los enfrentamientos en julio de 2010 con agentes de la Policía Nacional, en rechazo a la Ley No. 30, conocida como “ley chorizo”, que mermaba las evaluaciones de impacto ambiental en la minería y limitaba derechos sindicales.
Uno de los heridos fue Armando Baker, quien tiene 160 perdigones incrustados en varias partes de sus órganos. “Vivimos con el plomo en la sangre”, dice este hombre, quien no puede trabajar por el intenso dolor que padece.
En tanto, Jacinto Quintero, presidente del Comité 8 de Julio, que defiende los derechos de este grupo, indica que entre los afectados hay 62 personas que perdieron la vista parcialmente y otras 2 que no ven nada. “Pese a que hay una pensión, aún hay una deuda en la atención médica a estas personas”, planteó.
El Gobierno aprobó la Ley No. 28 de 2015 para pensionar a estos trabajadores. La norma fijó el 8 de julio como Día de Duelo Nacional en Changuinola.
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