Una comisión del Senado brasileño votó ayer a favor de someter a la suspendida presidenta Dilma Rousseff a un juicio de destitución este mismo mes, a 24 horas de la histórica apertura de los Juegos Olímpicos Río-2016.
“El resultado es 14 a 5” a favor de la acusación, dijo el senador Raimundo Lira, que dirige los trabajos del colegiado y está aliado al presidente interino Michel Temer, que reemplazó a Rousseff mientras tiene lugar el juicio.
Para que el caso llegue a su instancia final de sentencia, el parecer de la comisión deberá ser refrendado por el pleno de 81 senadores el próximo martes, en una sesión que se desarrollará con la mayor competencia deportiva global como telón de fondo. Y si en esa ocasión una mayoría simple de los senadores opta por dar continuidad a la acusación, Rousseff quedará a una sola votación de perder su mandato en forma definitiva, que a fines de agosto pondría fin al ciclo de más de 13 años del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).
Rousseff, que acusa a su exvicepresidente Temer de haberla traicionado y denuncia un golpe en su contra, está acusada de haber violado la Constitución al aprobar gastos sin la venia del Congreso y suscribir decretos para financiar al Tesoro con la banca pública. Las dos infracciones son consideradas “crímenes de responsabilidad”, que pueden terminar con su presidencia e inhabilitarla para cargos públicos durante ocho años.
Una amplia mayoría de los congresistas y de analistas consideran que la ahijada política del expresidente Luiz Inacio Lula da Silva tiene pocas posibilidades de conservar el poder y afirman que el juicio político llegará a su instancia final con el apoyo de dos tercios (54) de los senadores, el mínimo necesario para sellar su caída.
Una gran protesta contra Temer está prevista para hoy frente al estadio Maracaná, a la misma hora de la ceremonia de apertura de los Juegos. Los organizadores piden abuchear al presidente interino luego del himno nacional, y durante y después de su discurso.
La comisión dio un amplio respaldo al informe de 441 páginas del senador Antonio Anastasia (PSDB) en el que se pronunció a favor del juicio político con palabras duras. “La gravedad de los hechos constatados no deja dudas en cuanto a la existencia no de meras formalidades contables, sino de un auténtico ‘atentado contra la Constitución”, había dicho el martes al leer su voto.
“Estoy muy triste en el día de hoy, era un resultado esperado. Quedó muy evidente que se preocuparon más con el proceso que con el mérito. Buscaron una razón para justificar este ritual y separar a la presidenta de su cargo”, reaccionó la senadora Gleisi Hoffmann, del PT.
Mientras el país esperaba para ayer jueves el debut de la selección de fútbol masculino, en un encuentro que se disputó a pocas cuadras de donde se realizó la votación, Rousseff quedó un paso más cerca de convertirse en la segunda jefa de Estado en perder el poder a manos del Congreso en 24 años, después de Fernando Collor. De verificarse ese escenario, Temer gobernará hasta fines de 2018.
Temer, un abogado de 75 años que integró la fórmula con Rousseff en las dos elecciones que ganó, ya avisó que pretende asistir a la cumbre del G-20 a inicios de septiembre en China sin el mote de presidente “provisorio” y presiona para que el proceso termine en agosto tras el cierre de las Olimpiadas.
Cuando el plenario vote el próximo martes, el proceso ya será conducido por el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lewandowski. Y si como es ampliamente anticipado, respalda los cargos, habrá un juicio final. Esa instancia se extenderá por cinco días y el día de la sentencia la defensa podría estar a cargo de la propia Rousseff.
Acusada de adulterar las cuentas públicas, pero no de corrupción, Rousseff está“pagando la cuenta de los errores del PT”, según la senadora conservadora Ana Amelia (PP) en una entrevista reciente con la AFP.
Detractora de la primera mujer en presidir Brasil, Amelia cree que los vientos políticos cambiaron y el tiempo del PT terminó por su incapacidad para sustentar su modelo de coalición polipartidaria.
Acorralada por una recesión económica, con su gobierno acusado de tener vínculos con una red de sobornos en la estatal Petrobras y con el Congreso en contra, Rousseff se fue quedando sin margen. En diciembre de 2015 fue aceptado el pedido de juicio político y poco después Temer sacó a su partido de la coalición de gobierno para liderar un amplio arco opositor. Para el mundo político, las cartas ya estaban echadas.
