El grupo yihadista Estado Islámico (EI) perdió el jueves la última ciudad que quedaba bajo su control en Siria, tras haber sido expulsado de Bukamal por las tropas del régimen y sus aliados en una operación relámpago.
El “califato” que el EI había proclamado en extensos territorios de Siria e Irak conquistados en 2014 está hecho trizas y la organización yihadista está siendo acorralada en una zona fronteriza entre los dos países.
Tras su auge en 2014, el grupo ultrarradical fue blanco en el último año de múltiples ofensivas efectuadas por diferentes fuerzas, con el apoyo ruso y estadounidense, que han logrado expulsarlos de las zonas ocupadas.
Ayer jueves, perdió Bukamal, situada en la provincia de Deir Ezzor, en el este de Siria, cerca de la frontera iraquí. “Las unidades de nuestras fuerzas armadas, en cooperación con las fuerzas supletorias y aliadas, liberaron la ciudad de Bukamal”, anunció el Ejército sirio en un comunicado.
Después de varias semanas de una ofensiva respaldada por la aviación rusa, las tropas del régimen y sus aliados lograron entrar el miércoles por la tarde en esta ciudad.

