El grupo militante que estuvo detrás de los atentados con bomba en Bruselas planeaba una nueva acción en Francia tras los ataques de noviembre en París, pero optaron por un objetivo más cercano como Bélgica luego de que la policía detuvo a los principales sospechosos, dijo ayer la fiscalía belga.
Las investigaciones sobre los ataques que perpetró el grupo Estado Islámico en París y que dejaron 130 muertos revelaron que muchos de los atacantes vivían en Bélgica, incluyendo a los sospechosos Salah Abdeslam y Mohamed Abrini, que lograron eludir a la policía por más de cuatro meses.
Abdeslam fue arrestado el pasado 18 de marzo en la capital belga. Cuatro días después, atacantes suicidas provocaron la muerte de 32 personas en el aeropuerto de Bruselas y en un vagón del metro lleno de gente.
Abrini fue arrestado el pasado viernes y admitió ser el “hombre del sombrero” captado por cámaras de seguridad mientras caminaba al aeropuerto de Bruselas junto a dos atacantes suicidas.
“Numerosos elementos en la investigación han mostrado que el grupo terrorista inicialmente tenía intención de volver a atacar en Francia”, dijo el fiscal federal de Bélgica en un comunicado.
“Sorprendidos por la rapidez en el avance de las investigaciones, decidieron atacar en Bruselas”, agregó el documento.
Fuerzas de seguridad e inteligencia belgas fueron criticadas en el extranjero por no hacer más por desmantelar al grupo militante, debido a su conexión con los ataques del pasado 13 de noviembre en París.
