Casi cuatro años después de haber privado a Rusia de su derecho de voto en la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa, esta institución europea busca una salida para evitar que la crisis con Moscú se perpetúe.
Salvo sorpresa de última hora, los 18 parlamentarios rusos suspendidos desde abril de 2014, en respuesta a la anexión de Crimea por Moscú, no se presentarán este lunes a la primera sesión del año de la asamblea parlamentaria, el órgano consultivo del Consejo de Europa (APCE).
Como Estado miembro del Consejo, Rusia puede presentar una delegación de parlamentarios al comienzo de cada sesión anual.
La única condición es que sea aceptada por las otras 46 delegaciones. Las posibilidades son escasas. “Una parte de Donbáss sigue fuera de control de Kiev y Crimea continúa anexionada; si se levanta esta sanción sería una señal muy extraña.
La nueva mayoría (de la APCE) se vería entonces obligada a explicar qué cambió en el terreno”, analiza Lauri Mälksoo, especialista en relaciones entre Rusia y el Consejo de Europa.
El tema del regreso de los parlamentarios rusos a la Asamblea, al que se opone Ucrania, es crucial para el futuro del Consejo.
