La relación que existe entre la infección por virus zika y los supuestos trastornos neurológicos que causa en los fetos pone en debate el aborto como medida para interrumpir los embarazos en mujeres que se les haya detectado la infección.
El Código Penal castiga el aborto salvo en dos situaciones: cuando el producto es consecuencia de una violación carnal, debidamente acreditada, o por condiciones graves de salud que pongan en peligro la vida de la madre o del feto.
No obstante, cuando se trata de problemas de salud tendrá que autorizarlo una comisión multidisciplinaria que designará el Ministerio de Salud (Minsa).
Además, la norma establece que el aborto se debe practicar en un centro de salud del Estado, y el médico asignado se puede negar a hacerlo por razones morales, religiosas o de otra índole.
El ministro de Salud, Francisco Javier Terrientes, explicó que la comisión multidisciplinaria, conformada por médicos, neonatólogos y enfermeras, se encarga de evaluar si la madre o su bebé corren peligro.
Agregó que otro aspecto que estudia la comisión son las semanas de gestación que tiene el producto y si las malformaciones que presenta son incompatibles con la vida.
Por su parte, el arzobispo José Domingo Ulloa indicó que la Iglesia católica mantiene su posición negativa sobre la práctica del aborto.
Para Ulloa, el aborto es “buscar la respuesta más fácil”, cuando el zika es una responsabilidad de toda la población.
El arzobispo describió a los panameños como un pueblo que va tirando basura por todos lados, porque solo piensa en sí mismo.
El pasado viernes, el Minsa reportó el primer caso de microcefalia relacionado con la infección por zika.
Se trata de un infante que nació y murió el mismo día, a quien se le detectó el virus por medio de una muestra de sangre obtenida del cordón umbilical.