ENTREVISTA

‘A nivel psicológico hay un gran reto frente a la Covid-19’

‘A nivel psicológico hay un gran reto frente a la Covid-19’
La investigadora social Virginia Torres-Lista indica que la pandemia de Covid-19 afecta a toda la sociedad; sin embargo, las personas experimentan su impacto de diferentes formas. LP Román Dibulet

La pandemia de la Covid-19 llevó a millones de personas en el mundo a confinarse en sus hogares como una medida para evitar el contagio y aunque en distintos países las personas han retomado sus actividades diarias –en una “nueva normalidad”–, el estrés, la ansiedad, el insomnio y la depresión se hacen presentes, provocados por el encierro o por el miedo de enfrentarse a salir de casa. De esto se trata la llamada “cuarta ola” de la pandemia.

La “cuarta ola”, según publicaciones médicas, tiene que ver con problemas psicológicos y mentales. Y es que en el contexto actual se espera un incremento en el número de suicidios y casos depresión, y la consecuente saturación de los hospitales por esta situación.

Virgina Torres-Lista, investigadora del Centro de Investigaciones Científicas de Ciencias Sociales y miembro del Sistema Nacional de Investigación, planteó en una entrevista con La Prensa que la pandemia ha traído cambios sociales, económicos, culturales, psicológicos y hasta estructurales, por lo que hablar del retorno a la “nueva normalidad” puede generar una confusión en la sociedad, ya que la vida de las personas cambió; por ejemplo, en la forma como nos debemos relacionar, los saludos, la forma de trabajar, el uso de mascarillas y la constante higiene.

¿ Qué comportamientos genera la pandemia en las personas, según su rango de edad ?

En el caso de los niños y adolescentes, el cierre de los colegios, actividades recreativas y adaptación a la educación virtual trae consigo cambios en los hábitos y rutinas de todos los miembros del hogar, generando en los niños y adolescentes, en algún momento, tristeza, miedo, preocupación, ansiedad e ira. Mientras, los jóvenes experimentan en mayor o menor medida ansiedad o depresión por la pérdida de la actividad social o laboral, y las personas que viven solas replantean su vida, metas y futuro, debido a que el distanciamiento social ha puesto de manifiesto sus necesidades y carencias. En los adultos mayores se ha observado frustración y ansiedad en la pérdida de su autonomía o libertad, como por ejemplo ir a cobrar la pensión, sumado a que han tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías.

Por otra parte, al convertirse en el espacio donde todo ocurre: cuidado, trabajo, educación, socialización, en los hogares ha aumentado la carga global de trabajo de las mujeres, profundizando la desigualdad de género existente, debido a que son ellas quienes tienen doble o triple jornada laboral, impactando tanto en su salud física como mental.

¿Cuál es el reto psicológico post-Covid-19?

A nivel psicológico hay un gran reto, debido a que el distanciamiento social, el aislamiento, el cierre de centros educativos y lugares de trabajo origina componentes negativos, como la presencia de estrés, frustración, duelo generado por la pérdida (de ingresos, rutina, interacción social, familiares y/o amigos), sentimientos de ansiedad y depresión, entre otros.

De hecho, algunos estudios indican que un elevado número de personas puede desarrollar trastorno por estrés postraumático (TEPT) después de una situación como la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 o trastornos de sueño, tanto en los que ya padecían un trastorno como en los que no. Además, esto podría persistir durante largos periodos de tiempo, una vez terminada la crisis sanitaria.

¿Considera que el Gobierno estableció estrategias para el manejo de la salud mental de la población?

Cuando se inició la pandemia en el mundo, la atención se centró en la enfermedad y la salud mental quedó en un segundo plano. [Luego] algunos países como Canadá, Reino Unido, entre otros, comenzaron a incorporar el componente psicológico debido al confinamiento. En Panamá, se introdujo el componente psicológico con un horario de salida de 3:00 p.m. a 4:00 p.m. para los niños o niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) con sus acudientes. Además, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), en alianza con el Ministerio de Salud (Minsa) y el Instituto Nacional de la Mujer (Inamu), establecieron una línea de atención telefónica (147) para atender asuntos sociales, legales y psicológicos. De acuerdo con un informe de la Red Intersectorial de Salud Mental –de junio pasado –entre el 30 de marzo y el 15 de junio se recibieron 3 mil 877 llamadas telefónicas, de las cuales 96 (2.5%) fueron por asuntos psicológicos. Las causas principales de las consultas fueron ansiedad, ataques de pánico, depresión, violencia doméstica, maltrato infantil, entre otros. Sin embargo, las pocas llamadas telefónicas no son indicativo de que no haya problemas.

Por otra parte, la organización Crime Stoppers Panamá estableció una plataforma para denuncias de violencia doméstica de forma anónima a través del sitio www.tupista.org.

Estas son iniciativas que muchos países de Latinoamérica no tienen y es fundamental que continúen después de la pandemia, porque son programas que pueden ayudar en la calidad de vida de la población, pero para que permanezcan en el tiempo deben ser difundidos periódicamente, revisados, mejorados, modificados a través de la evidencia científica, porque si no se perderá la inversión económica y social.

¿Qué avances hubo en estos meses en el manejo de la salud mental?

En estos meses se han realizado grandes avances a nivel sanitario, desde la implementación de la telemedicina hasta atención telefónica. Por ejemplo, a través de la plataforma ROSA se comenzó a brindar asistencia emocional o atención psicológica virtual. En abril, los psicólogos del Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral en la provincia de Los Santos formaron parte del equipo interinstitucional que apoya al Centro de Atención Emocional Covid-19 para esa región del país. Y la Caja del Seguro Social ha establecido progresivamente la atención psicológica para brindar apoyo en los aspectos emocionales de la Covid-19. Por otra parte, fundaciones, instituciones, escuelas, han ido impartiendo charlas para la concientización del impacto de la Covid-19 en la salud mental de las personas. Estas iniciativas desde el ámbito público y privado son importantes para nuestra sociedad [y] es por ello que no solo se deben implementar por la emergencia sanitaria, sino mantenerse en el tiempo, modernizando el sistema sanitario.

¿Qué recomienda a la población ante la reapertura económica?

La reapertura económica se tiene que hacer. Ningún país se podrá sostener económica y socialmente después de siete meses paralizado. Pero esa apertura no es sinónimo de que el Covid- 19 se fue. Es sinónimo de que tenemos que salir a reconstruir lo que hemos perdido. Si aumentan los casos nuevamente, todo lo luchado para recuperar la libertad y autonomía se comenzará a perder. La Covid-19 es un problema que nos afecta a todos sin exclusión de género, estatus social, raza, entre otras. Es por esto que se deben mantener las medidas de higiene, evitar los sitios de afluencia de personas, optar por sitios al aire libre y el uso de la mascarilla.

¿Qué opina de la cuarentena por meses y sus efectos en la población ?

En todos los países, se ha cuestionado el confinamiento por la pérdida de libertad y autonomía de la población, pero ha sido la mejor estrategia de mitigación del virus, debido a que al principio no teníamos ni idea a que nos enfrentamos y tampoco se podía colapsar el sistema sanitario.

Actualmente, todavía se desconoce mucho sobre el comportamiento del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero la sociedad científica y sanitaria se ha ido preparando mejor para dicha pandemia.

Además, uno de los problemas del cuestionamiento de la cuarentena es la comparación con otras sociedades, y no nos detenemos a pensar que tenemos cultura, economía e inversión diferente a otras naciones.

Sin la cuarentena, hubiéramos tenido más pérdidas humanas y esa es la reflexión que debemos hacer. Si hubieras obtenido tu libertad, cuántos hubiéramos perdido. Ya una pérdida es demasiado.

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