Análisis

A un ‘click’ de la transparencia

A un ‘click’ de la transparencia
En la instalación del nuevo período legislativo el pasado 2 de enero, el presidente del Legislativo, Marcos Castillero, prometió una vez transparentar la forma de votar. Archivo

En la Atenas clásica el voto de los ciudadanos se ejercía de diversas formas, principalmente alzando la mano. Los encargados de presidir la sesión contaban de “buena fe” las manos alzadas y al ojo se decidía, si se había rechazado o aprobado la moción.

El sistema de golpe de pupitre, apareció mucho más tarde y consiste similarmente, en un conteo al oído de la cantidad de golpes a los pupitres legislativos para que quien preside la sesión o dirige el debate considere que se ha alcanzado la cantidad necesaria de votos para aprobar o rechazar el tema en discusión .

Existen parlamentos, como el Senado de Estados Unidos en el cual el voto es esencialmente nominal. No hay manos alzadas, ni golpes de pupitres, sino que cada senador vota al ser llamado por la lista alfabética de nombres. Esta tradición, muy democrática y transparente no era la dominante en el mundo hasta que llegó el voto electrónico.

El marco normativo

La ley del Reglamento Orgánico del Régimen Interno de la Asamblea Nacional establece en su artículo 197, las modalidades de votación para los diputados de la Asamblea Nacional: ordinario, nominal y secreto.

El voto ordinario, tiene a su vez dos modalidades, según lo establece la propia ley: por “asentimiento”, el cual se puede manifestar con el golpe de pupitre o alzando las manos, si así lo pide quien preside el debate. Mientras que también se permite el ejercicio de este voto por vía electrónica. El voto nominal es aquel que se manifiesta cuando el diputado responde verbalmente al llamado de la lista expresando su voluntad. Finalmente, el voto secreto se ejercita cuando la sesión se cierra al público y se desconoce la forma en que votaron los diputados, o siendo la sesión pública los diputados votan en una urna por medio de papeletas en las que expresan su voluntad. La ley también permite que el voto secreto pueda ser electrónico.

¿Asamblea 507, un comienzo?

El proyecto de dotar al órgano Legislativo de un sistema de votación electrónica no es nuevo. En el 2001, con el financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo se instaló una sistema de votación electrónica en el hemiciclo legislativo, sin embargo, este no fue utilizado. En el 2007 se volvió a contratar un sistema de votación electrónica sin que haya tenido mejor suerte. ¿Por qué dos décadas más tarde cambió la mentalidad de los diputados? Aunque todavía el sistema de la empresa UltraTech Inc. ganadora de la licitación efectuada por la Asamblea Nacional aun costo de 924,730 dólares no ha sido instalado formalmente, existen factores claves para su viabilidad.

La plataforma que se pretende instalar podrá registrar el historial de asistencia y votación del diputado, lo que le permite a los ciudadanos hacer un monitoreo del comportamiento de sus elegidos, pero, sobre todo, posibilita a los partidos políticos en tiempos inestables, darle seguimiento y controlar efectivamente a sus diputados, es decir, el sistema de voto electrónico bien puede convertirse en un sistema de alerta temprana del transfuguismo.

El proyecto denominado Asamblea 507 puede convertirse en un primer paso para transparentar el comportamiento legislativo, sin embargo, las importantes votaciones dentro de las comisiones permanentes siguen manteniendo su viejo sistema de golpe de pupitre o en caso de verificación la mano alzada. Esto demuestra lo arraigada que está la costumbre de la opacidad del voto legislativo.

Existe, sin embargo, una preocupación latente, de que una vez establecido el voto electrónico de Asamblea 507, los diputados elijan inhabilitarlo o solicitar que el voto electrónico también sea secreto, ocultando la identidad del votante.

Aunque esto último, no está mencionado expresamente en el pliego de la licitación efectuada antes de la pandemia, si está establecido en el artículo 197 de la ley de Reglamento Orgánico el Régimen Interno de la Asamblea Nacional.

El gran desafío del voto electrónico si llega a implementarse en la Asamblea Nacional, quedaría entonces en manos de los partidos políticos si efectivamente quieren saber como votan sus diputados y tanto los diputados como los partidos quieren que los ciudadanos conozcan una parte importante de lo que están haciendo.

El modo de votación solo llega a ser tan transparente como la gente que lo opera.

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