El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) alertó ayer sobre el aumento de desplazados forzados en Honduras, debido a la violencia de las pandillas, la pandemia y los huracanes.
“El mayor número de nuevas solicitudes de asilo en México en el primer trimestre de 2021, por ejemplo, corresponde a personas con nacionalidad hondureña”, afirmó el organismo en un comunicado emitido al cierre de una visita de tres días a Honduras de la alta comisionada adjunta de las Naciones Unidas para los Refugiados, Kelly Clements.
La comisionada conversó en Tegucigalpa y San Pedro Sula con personas de comunidades en alto riesgo de desplazamiento por la violencia y presión de las pandillas, y con desplazados internos apoyados por ACNUR.
“El aumento en las peticiones refleja la dificultad de las personas para sobrevivir en escenarios de violencia agravados por la Covid-19 y el impacto de los huracanes Eta e Iota”, añadió la nota.
Reconoció que, “aunque el país presenta una disminución en las tasas de homicidio, los hondureños siguen enfrentando restricciones a la movilidad, extorsiones, reclutamiento forzado, violencia basada en el género y la usurpación y despojo de viviendas que los obliga a desplazarse internamente o hacia otros países”.
“La situación de las personas en Honduras que han tenido que huir para salvar sus vidas es devastadora. Sin embargo, su resiliencia y fortaleza deben inspirar a todos los sectores sociales a continuar trabajando para protegerlas y atender las causas subyacentes del desplazamiento forzado”, acotó.
Pero las cifras siguen desactualizadas. El último dato aparece en el Estudio de Caracterización, según el cual, al menos, 247 mil personas se desplazaron internamente en Honduras entre 2004 y 2018 por la violencia.

