Ocho personas murieron y al menos una decena resultó herida ayer cuando el conductor de una camioneta arremetió contra ciclistas y peatones en el sur de Manhattan y luego se estrelló contra un autobús escolar, en lo que las autoridades catalogaron como un “acto terrorista”.
El hombre salió de la camioneta alquilada sosteniendo dos pistolas falsas, tras lo cual fue baleado por la Policía y detenido, informó la Policía de Nueva York en Twitter. El incidente ocurrió cerca de dos escuelas, una secundaria y una primaria.
Fue el primer acto vinculado al terrorismo en Nueva York desde la explosión de una bomba casera en septiembre de 2016, en Chelsea, que dejó 31 heridos leves.
La ciudad se encuentra en permanente alerta de seguridad desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 cometidos por Al Qaeda, que derribaron las torres gemelas y causaron unas 3 mil muertes y 6 mil heridos.
El presidente, Donald Trump, condenó el ataque cometido por un hombre de 29 años que no ha sido identificado, y señaló que es “una persona muy enferma” y “perturbada”.
“No debemos permitir que el Estado Islámico regrese, o entre, a nuestro país después de derrotarlo en el Medio Oriente y otras partes. ¡Suficiente!”, tuiteó.
“Es un día muy doloroso para nuestra ciudad. Una horrible tragedia”, dijo por su parte el alcalde de Nueva York , Bill de Blasio. “Déjenme ser claro: basados en la información que tenemos a este momento, este fue un acto de terrorismo y un acto de terrorismo particularmente cobarde, dirigido a civiles inocentes, dirigido a personas que viven sus vidas y que no tenían idea de lo que les iba a suceder”, remarcó. Detalló que para ese momento sabía de “ocho personas inocentes” que habían perdido la vida y que “más de una docena” había resultado herida.
El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, alegó que la ciudad “es un símbolo internacional de libertad y democracia”. “Eso también nos torna un blanco para las personas que se oponen a esos conceptos, y hemos vivido esto antes”, agregó.
Policías, bomberos y ambulancias rodearon la zona del atentado, a pasos del río Hudson, y bloquearon varias calles, mientras las sirenas tronaban y los helicópteros sobrevolaban el cielo del sur de Manhattan.
Testimonios de los primeros testigos sugieren que el atacante arremetió en una camioneta contra ciclistas y peatones en el sur de Manhattan y gritó“Dios es grande”, en árabe, siendo luego baleado por la Policía.
Mientras la seguridad se reforzaba, padres preocupados intentaban cruzar las calles bloqueadas, gritando “¡Mi hijo está allí!”, o aguardaban inquietos en la puerta de una escuela primaria donde la salida de los niños fue aplazada por seguridad.
“No vi el tiroteo, pero llegué allí unos 30 segundos después. Vi dos mujeres y niños que corrían hacía mí y gritaban ‘¡Tiene un arma! ¡Tiene un arma!”, dijo John Williams, un joven de 22 años que se dirigía al parque a patinar.
Otro testigo, Manuel Calle, trabajador de un restaurante cercano, relató: “Vi que dos autos, uno blanco y un minibús, habían chocado. Dos hombres querían pelear en la calle. Uno tenía dos pistolas, una en cada mano. Y al final llegó la Policía. Escuchamos tres disparos, pero no los vimos”.
Tom Gay, fotógrafo escolar, estaba en Warren Street y escuchó a varias personas diciendo que había un accidente. Expresó que vio a un hombre delgado con atuendo deportivo azul corriendo hacia el sur sobre West Street y sosteniendo una pistola, mientras un hombre robusto lo perseguía. Luego escuchó cinco o seis disparos y vio que el hombre de atuendo deportivo cayó al suelo, con el arma aún levantada. Al final, un hombre se acercó y pateó la pistola, apuntó.
