Cerca de 300 emigrantes extracontinentales (en su mayoría de África) quedaron varados en la “zona de confraternidad” de la frontera entre Panamá y Costa Rica, luego de que policías de este último país intentaron devolverlos a territorio nacional.
El problema se suscitó cuando policías de Costa Rica trasladaron en la mañana de ayer a la frontera con Panamá, en seis buses, a los africanos. Un centenar de migrantes fue trasladado desde la frontera con Nicaragua y otros ya habían avanzado cinco kilómetros desde la frontera con Panamá.
Los policías ticos empujaban a los migrantes hacia territorio panameño, mientras que agentes antidisturbios de la Policía Nacional impedían que ingresaran al país.
Gritos, llantos y desesperación vivieron los migrantes en medio de las acciones policiales de ambos países.
El jefe del Servicio Nacional de Migración, Javier Carrillo, denunció que Costa Rica podría estar violando convenios internacionales al ejecutar estas expulsiones masivas.
Mientras, el Gobierno costarricense informó que no permitirá el ingreso a su territorio de ningún migrante irregular.
Cerca de 300 emigrantes africanos que quieren llegar a Estados Unidos quedaron ayer a la intemperie e incertidumbre en medio de la frontera entre Panamá y Costa Rica.
Ambos países colocaron en la zona fronteriza policías antidisturbios para evitar que los emigrantes ingresaran al territorio de cualquiera de las dos naciones. Los africanos quedaron en el denominado “cordón de la confraternidad” de la frontera tico-panameña.
El problema se suscitó, luego de que policías de Costa Rica trasladaron ayer en seis buses a los desplazados, quienes ya habían cruzado al lado tico. La mayoría fue trasladada desde Peñas Blancas, a 10 horas a pie de la frontera de Costa Rica con Nicaragua.
De acuerdo con el diario La Nación de Costa Rica, estos emigrantes fueron detenidos en territorio de ese país, ya que ingresaron de forma ilegal desde la frontera con Panamá y avanzaron cinco kilómetros.
Otro grupo, de aproximadamente 100 africanos, fue detenido más adelante, en la propia línea fronteriza entre Costa Rica y Nicaragua, y luego se le llevó a la frontera con Panamá, dijo el diario.
Nicaragua mantiene cerrada su frontera a los emigrantes desde el 15 de noviembre del año pasado, por lo que no dejó pasar a los africanos, en su mayoría provenientes de Eritrea, Etiopía y Somalia.
Ante esta situación, la Policía tica transportó en buses a los africanos y los dejó en lado panameño, lo que provocó que las autoridades locales ordenaran el desplazamiento de policías antidisturbios.
Los policías costarricenses empujaban a los emigrantes hacia el lado panameño, mientras que los antidisturbios de la Policía Nacional impedían que ingresaran en el país. Se escuchaban gritos y llantos por parte del grupo de africanos, en el que hay niños y mujeres.
Wilson Camara, vocero de los africanos, denunció que están en una situación desesperante, porque ni Costa Rica ni Panamá los quiere aceptar. Aseguró que su objetivo es seguir su camino hacia Estados Unidos.
“Para nosotros, Costa Rica ha violado las leyes internacionales, porque ellos saben muy bien que a un emigrante que pisa una tierra tienen que brindarle seguridad y los ticos nos han maltratado y dejado en esta situación”, afirmó.
En tanto, el Gobierno panameño denunció la forma inconsulta como fueron llevados los migrantes a la frontera.
Al reaccionar por el traslado de los desplazados por Costa Rica a la frontera con Panamá, el director del Servicio Nacional de Migración, Javier Carrillo, advirtió que las expulsiones masivas pueden constituir violaciones a los derechos humanos consagrados en convenios internacionales.
“Aquí no se hizo ningún procedimiento de deportación, solamente los trepan en buses, los tiran y los dejan en Panamá”, denunció Carrillo.
Explicó que esos emigrantes no ingresaron previamente por los controles migratorios de Panamá, por lo que no pueden ser recibidos en territorio nacional.
En tanto, el Gobierno de Costa Rica informó a través de un comunicado de prensa que no permitirá el ingreso de migrantes en condición irregular.
Costa Rica reiteró que la obligación de sus autoridades migratorias es la de aprehender, registrar e iniciar el proceso de deportación de los migrantes irregulares que intercepte dentro del territorio nacional, de acuerdo con las leyes vigentes.
Mientras tanto, la Cancillería panameña emitió un comunicado, en el que reiteró la preocupación del Gobierno ante la crisis de los migrantes en la región.
En cuanto a los sucesos ocurridos ayer con los africanos y el martes pasado, cuando miles de cubanos irrumpieron por Paso Canoas hacia Costa Rica, la Cancillería informó que en todo momento ha estado en contacto con su similar de Costa Rica.
“Panamá hace un llamado a los migrantes radicados en nuestro país a respetar la paz y las normas de ambos países, especialmente en tan difícil situación”, indicó la cancillería.
Unos 2 mil 400 cubanos están en albergues temporales en Chiriquí y otros 400 en Puerto Obaldía, Darién.
(Con información de Olmedo Rodríguez).





