La información que proporcionó un ciudadano de manera anónima y la confesión de uno de los asaltantes fueron argumentos clave para que el Juzgado Duodécimo Penal condenara a penas de prisión de entre siete y dos años a cinco miembros de la la llamada “banda gourmet”, dedicada al robo de restaurantes.
En un fallo del 17 de abril pasado, el juez Óscar Carrasquilla sentenció a penas de 90 meses de cárcel (7 años y medio) a Luis Alberto Cortés Barsallo, alias Lucho; Cornelio Arthur Pacheco, conocido como Chepito; Esteban Giscome, apodado El Americano; y a Sebastián Gabriel Madrid Rodríguez, alias Chino. Además, condenó a Ángel Antonio López Rodríguez, alias Kaiki, a 32 meses de prisión (2 años y 6 meses), como cómplice secundario.
La banda se dedicaba a perpetrar robos en restaurantes de Bella Vista y San Francisco.
El grupo era liderado por Luis Cortés y Cornelio Pacheco, quienes, según las investigaciones, eran los encargados de planear y escoger los locales. También proveían las armas y facilitaban el dinero para alquilar los vehículos que utilizaba la banda; y daban órdenes a los conductores sobre los planes de cada asalto.
Las autoridades del Ministerio Público y de la Policía Nacional capturaron a los miembros de la banda, luego de que un ciudadano brindara informes en la Subdirección de Investigación Judicial, en la sede de San Francisco, de manera anónima.
El ciudadano precisó que en Santa Ana operaba un grupo de personas que se dedicaba a cometer robos a mano armada en restaurantes y otros establecimientos comerciales de Bella Vista y San Francisco.
Esta información fue clave para dar con la captura de los delincuentes.
En el fallo del Juzgado Duodécimo Penal también se destacan las revelaciones del imputado López Rodríguez, quien se declaró culpable del delito de robo y aceptó haber participado en los ilícitos junto a Cornelio Pacheco y Sebastián Gabriel Madrid.
López Rodríguez confesó al Ministerio Público que participó en varios robos a los restaurantes como conductor de los vehículos, los cuales eran proporcionados por Pacheco.
“Ellos –Cortés y Pacheco– eran los cabecillas que mandaban a hacer los robos [...] ellos nos mandaban y nosotros hacíamos [...] y quienes mandaban a los menores eran Cortés y Pacheco, para que robaran en los locales que mencionaban”.
Entre julio y agosto de 2014, la Policía registró 10 asaltos con armas de fuego en restaurantes de diferentes sectores de la capital, en los que los clientes y propietarios fueron despojados de pertenencias y dinero.
La Fiscalía Primera contra la Delincuencia Organizada siguió la investigación, que se inició tras una denuncia a partir del robo perpetrado el 10 de agosto de 2014 en el restaurante Bredos, ubicado en Marbella.
