EFEMÉRIDE

65 años de una visita histórica y olvidada

65 años de una visita histórica y olvidada
65 años de una visita histórica y olvidada

Un día como hoy, hace 65 años, la recién coronada reina Isabel II del Reino Unido pisó suelo panameño, en la que se convirtió en su primera visita a territorio extranjero desde su coronación.

Estuvo 14 horas en el istmo, en un periplo que con el tiempo parece haber quedado en anécdotas olvidadas y fotos archivadas.

La reina Isabel II, nacida en 1926, asumió el trono a los 25 años de edad, el 6 de febrero de 1952, luego de la muerte de su padre, el rey Jorge VI. Después de su coronación, decidió visitar las colonias del reino alrededor del mundo, particularmente las islas del Caribe y del Pacífico suroeste.

En medio de esa gira, requirió transitar por el Canal y decidió visitar Panamá y la antigua Zona.

Lo hizo acompañada de su esposo, el duque de Edimburgo, el príncipe Felipe. El yate real usado para la ocasión, el Gothic, hizo su recorrido por el Canal de Panamá mientras la reina asistía a eventos en tierra firme.

Viene la reina

A su llegada al muelle, la reina fue recibida por las fuerzas armadas estadounidenses. Le dieron la bienvenida el presidente de la República en ese momento, José Antonio Remón Cantera; el embajador británico en Panamá, Eric Cleaugh; el gobernador de la Zona del Canal, John Seybold; y el teniente general Horace McBride.

La primera actividad de Isabel II fue un recorrido por la ciudad de Colón, donde acudió en compañía del presidente Remón. El alcalde de Colón de aquel tiempo, José D. Bazán, le entregó las llaves de la ciudad. El evento se dio a las afueras del Palacio Municipal. Las calles estaban repletas de espectadores. Una vez en Sabanitas, autoridades estadounidenses la escoltaron a las esclusas de Miraflores, donde visitó la cabina de mando y recibió la explicación del funcionamiento de las esclusas.

65 años de una visita histórica y olvidada
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De allí, la reina fue a la residencia del gobernador Seybold, en la Zona del Canal, para un almuerzo. Todos los eventos celebrados durante la breve visita fueron meticulosamente estudiados, controlados y exclusivos.

Cómo portarse

El protocolo para los actos fue algo poco visto en un país como Panamá.

De hecho, la Universidad de Florida tiene una colección en línea de memoria histórica de la Zona del Canal, en la que reposa una invitación a dicho almuerzo. Era dirigida a una “pareja distinguida”, residente de la Zona. La invitación incluía, además, “notas de protocolo” sobre cómo tratar y comportarse frente a la reina. Por ejemplo, ella era quien siempre debía iniciar la conversación y detalles sobre cómo pararse, cómo saludar y qué términos usar para referirse a ellos.

Según el programa oficial de la visita, y de las crónicas publicadas en periódicos al día siguiente, entre cada evento la reina subía al buque, el cual continuaba su tránsito de 8 horas por el Canal, para cambiarse.

Cuando el Gothic llegó al puerto de Balboa, alrededor de las 6:00 p.m., Isabel II desembarcó para dirigirse a la capital.

La caravana, incluyendo el Cadillac descapotable en el que viajaba la reina con el presidente Remón, transitó por reconocidas calles de la época. Entre ellas, la avenida A, la Central y la avenida Ecuador, arribando a la Embajada Británica, sobre lo que es hoy la avenida Balboa. Allí participó en una recepción con el embajador Cleaugh.

65 años de una visita histórica y olvidada
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Dicho edificio fue la residencia del embajador británico y sede de la Embajada desde 1928 hasta 2010. Luego, en 2012, se traspasó oficialmente al Centro Ann Sullivan.

La caravana

El recorrido atrajo a multitud de panameños que querían ver, siquiera un segundo, a Isabel II. A otros no les interesó. Una publicación en un periódico estadounidense de la época, The Panama American, recopila reacciones de zonians y panameños. Cuando le preguntaron a una de las entrevistadas ¿cuáles eran sus planes para ver a la reina?, contestó: “Estaré en mi casa cuidando de mis hijos, no tengo interés en ver a una mujer igual a mí”.

Otros panameños aseguraban tener planeado esperar ver a la reina en casas cercanas a la avenida Central. Según reportes, por momentos la multitud era tan grande que impedía el paso de la caravana, atrasando el programa.

Finalmente, la reina regresó al Gothic una última vez, a fin de prepararse para un banquete de Estado. En este evento, el anfitrión fue el presidente Remón y su esposa. Una vez en el palacio Presidencial, el mandatario le otorgó el Gran Collar de la orden nacional de Manuel Amador Guerrero.

Dicha orden había sido establecida un mes antes de la visita de la reina, en conmemoración de los 50 años de vida republicana.

65 años de una visita histórica y olvidada
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A su vez, Isabel II le entregó a Remón las condecoraciones de la Orden del Imperio Británico. Condecoró también al canciller de ese tiempo, José Ramón Guizado, y al director de protocolo, Camilo Levy.

Al banquete asistieron ministros y otros invitados de honor. Luego de la cena, fue ron a una fiesta organizada en el Club Unión, en su antigua sede del Casco Antiguo.

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