Valter Lavítola y el ex director comercial del conglomerado Finmeccanica Paolo Pozzessere debían sentarse ayer en el banquillo del tribunal de Roma para responder por las imputaciones en su contra por corrupción internacional.
Sin embargo, el proceso fue aplazado para el próximo 7 de octubre por un error formal que ha impedido la autorización necesaria para que Lavítola —actualmente en arresto domiciliario— estuviera presente en la sede judicial. La juez Adele Rando ha dispuesto que el reo acuda por sus propios medios y no conducido por las fuerzas policiales a la próxima audiencia.
En este juicio, que comenzó hace casi dos años, el fiscal Paolo Ielo les acusa de haber intentado desviar unos $25 millones en supuestas coimas que, según las diligencias judiciales, iban destinadas al entorno del expresidente Ricardo Martinelli. El ex jefe de Estado contrató a un abogado en Italia, pero todavía no ha hecho acto de presencia en el tribunal.
Este mes se han cumplido cuatro años desde que Lavítola fuera detenido en el aeropuerto de Roma, proveniente de Buenos Aires, donde se mantuvo prófugo de la justicia. Desde hace dos meses tiene medida de arresto domiciliario.
De momento, Lavítola acumula dos sentencias no revocables, una de ellas relacionada con un caso de corrupción internacional en Panamá, por el que fue condenado a 11 meses de cárcel al haber intentado desviar hasta $22 millones en coimas de la construcción frustrada del hospital pediátrico de Veraguas.
La deposición de Lavítola ante los jueces en el caso Finmeccanica complicó su situación, ya que admitió que abrió una cuenta en Bulgaria —ligada a Agafia— para que Martinelli no tuviera que pagar el 30% en concepto de impuestos en Panamá.
La fiscalía sostiene que Agafia se fundó para recibir una coima de $25 millones provenientes del contrato con Finmeccanica.