ANáLISIS

Poco apoyo a la democracia

Poco apoyo a la democracia
Carlos Guevara-Mann

Según el Latinobarómetro, un estudio de opinión producido en Chile que se realiza anualmente desde 1995, en la década transcurrida entre 2008 y 2018 el apoyo a la democracia ha decaído en la región. De acuerdo con los sondeos del Latinobarómetro, en 2008, 57% de los encuestados consideraba que la democracia era preferible a otras formas de gobierno. Diez años más tarde, dicho apoyo ha descendido 9 puntos, a 48%.

En otras palabras, en 2018 menos de la mitad de los encuestados prefiere la democracia a un sistema no democrático. Paralelamente, ese mismo año, al 28% de la muestra le da igual si el gobierno es democrático o autoritario y el 15% se manifiesta en favor del autoritarismo.

Este descenso en preferencias democráticas se refleja más pronunciadamente en Panamá. Como lo indicó La Prensa en su edición del 21 de noviembre, mientras que en 2008, el 56% de los encuestados panameños prefería el sistema democrático a otros regímenes políticos, solo el 42% expresó dicha preferencia en 2018. En una década, el apoyo a la democracia ha caído 14 puntos en Panamá. Este año, al 34% de la muestra panameña le da igual vivir en democracia o dictadura y el 14% prefiere regímenes autoritarios.

La caída en el respaldo a la democracia refleja no solo una frustración con dicho sistema político sino, además, un déficit en los valores democráticos de la población. La frustración guarda relación con las expectativas de los ciudadanos, quienes razonablemente esperan de sus gobiernos democráticos un desempeño que mejore su calidad de vida. Cuando el producto de presidente tras presidente elegido mediante votación popular es más corrupción, más incompetencia, más despilfarro y más ineptitud, la frustración va ganando espacio entre la población, generando reacciones negativas como la apatía, el cinismo o la radicalización.

Todo sistema democrático, por otro lado, requiere para su adecuado funcionamiento y perdurabilidad un fuerte sustento en valores—un “sentimiento generalizado de virtud cívica”, como lo apuntó, 270 años atrás, el barón de Montesquieu en su célebre Espíritu de las leyes. En una democracia seria, la labor de socializar a la población a los valores democráticos corresponde al sistema educativo y a las instituciones fundamentales de la democracia: los partidos políticos, los órganos del Estado, los consejos municipales, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación.

Como en otras partes de América Latina, en Panamá estas organizaciones han incumplido su deber en este y otros ámbitos desde la transición a la democracia en 1989-1994. En particular, la conducta impresentable de los partidos políticos y los organismos estatales y municipales, cuya dirigencia está más preocupada por acumular ventajas personales y sectarias que por promover la democracia, ha contribuido a la creciente indiferencia hacia el sistema democrático.

La disminución del respaldo a la democracia es lamentable y peligrosa, porque crea condiciones que favorecen el retorno del autoritarismo con su secuela de abusos, depredaciones y crímenes de lesa humanidad. Los hallazgos del Latinobarómetro 2018 son un llamado de atención a los panameños, para que aunemos esfuerzos hacia la promoción de los valores democráticos que deben prevalecer en la ciudadanía.

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