Argentina “aislará” al Gran Buenos Aires (AMBA) del resto del país para frenar la propagación del coronavirus en una medida que vuelve a imponer una cuarentena más estricta después de que se habían flexibilizado algunas restricciones.
El transporte público se limitará a los trabajadores esenciales y los residentes solo podrán salir de sus hogares para comprar alimentos, medicamentos y otros bienes básicos. La intensificación de la cuarentena será del 1 al 17 de julio, dijo ayer el presidente argentino Alberto Fernández. A su lado se encontraban el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y alcalde de la ciudad, Horacio Larreta.
Si bien Argentina tiene una de las tasas más bajas de casos y muertes respecto del tamaño de su población –de alrededor de 45 millones– el virus se ha propagado más rápido en las últimas semanas a los barrios más pobres de la capital.
Es la séptima vez que se renueva la cuarentena, que comenzó el 20 de marzo. La decisión se toma en medio de un crecimiento exponencial de casos, con 1,167 fallecidos sobre 52,444 casos confirmados, de los cuales 18,416 ya están recuperados.
La ocupación de las camas de terapia intensiva llega al 54% en el AMBA, donde habita casi el tercio de la población del país.
