Una investigación antidrogas dejó al descubierto la presunta vinculación de funcionarios del Servicio de Protección Institucional (SPI), la Autoridad de Recursos Acuáticos (ARAP) y la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) con una red criminal a la que se le decomisaron 3.6 toneladas de droga.
El procurador de la Nación encargado, Javier Caraballo, informó que en una operación -denominada Jade detuvieron a 21 personas que recibían la droga de embarcaciones provenientes de Colombia, las cuales eran desembarcadas en Panamá Viejo.
Explicó que la investigación se inició hace dos años y que con la colaboración de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y de autoridades colombianas lograron la ubicación de los integrantes de esta red criminal.
Según la investigación, está organización estaba liderada por Ameth Carrasquilla, quien fue asesinado el pasado mes de abril en Panamá,
Caraballo reconoció que el asesinato de Carrasquilla obligó a los investigadores a acelerar la captura de los miembros de la red.
Las autoridades pudieron establecer que los funcionarios detenidos estaban encargados de facilitar la inscripción de las embarcaciones, que simulaban actividades de pesca, pero que en realidad recibían la droga en alta mar, la ocultaban en escondites en Panamá Viejo y posteriormente la transportaban en diferentes vehículos con doble fondo hacia Costa Rica.
Uno de los funcionarios detenidos laboraba en el SPI y se le acusa de entregar información a la banda sobre la ubicación de retenes en distintos puntos de la capital para evitar el decomiso de los narcóticos.
En la operación, las autoridades se incautaron de cuatro lanchas y seis vehículos que se presume eran usados para transportar la droga.
Hasta el pasado mes de junio, los estamentos de seguridad del Estado habían decomisado 59 toneladas de drogas, que en su mayoría fueron ubicadas en embarcaciones provenientes de Colombia y en contenedores en puertos locales

