El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, dijo ayer que no había hasta ese momento indicios de que la explosión que sacudió a Manhattan en la víspera y que causó 29 heridos esté relacionada con el terrorismo internacional. Mientras, los investigadores analizaban el lugar del suceso.
Investigadores del FBI estaban examinado los restos de la bomba, además de un dispositivo que no explotó y que fue hallado a cuatro manzanas de distancia, y otro más que estalló el sábado en Nueva Jersey, para investigar si estaban relacionados, detalló Cuomo.
Ningún grupo internacional atribuyó hasta ayer la responsabilidad, “sin embargo, es una etapa muy, muy inicial en la investigación”, afirmó el gobernador, reiterando las palabras del alcalde de la ciudad, Bill de Blasio, justo horas después del hecho.
“Que una bomba explote en Nueva York es obviamente un acto de terrorismo, pero no está relacionado al terrorismo internacional. En otras palabras, no hallamos una conexión con el EI”, dijo Cuomo, en alusión a las siglas del Estado Islámico.
La ciudad de Nueva York se prepara para la Asamblea General de Naciones Unidas, para lo cual se desplegarán alrededor de mil policías estatales y agentes de la guardia nacional adicionales que patrullen los centros de transporte como medida de precaución, dijo Cuomo.
Los jefes de Estado y de Gobierno iniciarán mañana seis días de discursos en Nueva York y algunos mandatarios llegarán antes para eventos previos.
El dispositivo hallado en el barrio de Chelsea, en Manhattan, tras la explosión, fue fabricado con una olla a presión que tenía cables pegados y que estaba conectada a un teléfono celular.
Horas antes, el sábado, ocurrió una explosión en Nueva Jersey y el artefacto que la provocó también fue de fabricación casera, reportaron funcionarios de policía. En este caso, se trató de una bomba de tubo.
La explosión se produjo justo antes del comienzo de un maratón, que fue cancelado.
El hecho desató las alarmas, al recordar lo sucedido durante el maratón de Boston de 2013, cuando dos hermanos de Massachusetts detonaron con temporizadores ollas a presión llenas de explosivos. Los ataques provocaron la muerte de tres personas y dejaron al menos 260 heridos.
SIN PISTAS
Un responsable estadounidense con conocimiento de la información que circula en el gobierno señaló que se desconocen los motivos y que no se ha reunido suficiente evidencia para relacionar las dos bombas de Nueva York.
Tampoco hay evidencia que las conecte a la explosión de Nueva Jersey, dijo la fuente, que habló bajo condición de anonimato.
“Por lo que sabemos, y es limitado, casi cualquiera pudo haber fabricado estas bombas y utilizado teléfonos celulares como detonadores de tiempo”, manifestó otro funcionario estadounidense con conocimiento de la investigación.
“Hay instrucciones en internet y lo rudimentario, la ubicación y relativa ineficiencia de las bombas no sugiere que un grupo más sofisticado haya jugado un rol en esto”, agregó.
La Oficina Federal de Investigación (FBI) estaba recogiendo pruebas de los tres emplazamientos y llevándolas a un laboratorio especializado en Quantico, Virginia, reveló Cuomo, agregando que “todas las agencias relevantes” le habían entregado informes.
“Encontraremos a quienes colocaron estos explosivos y serán castigados (...). No permitiremos que ese tipo de personas y este tipo de amenazas trastornen nuestra vida en Nueva York”, afirmó el gobernador.
Las 29 personas que resultaron heridas en la explosión de Manhattan fueron dadas de alta ayer, tras recibir heridas menores al momento de la explosión.
La explosión reavivó los temores de un ataque yihadista, tan solo una semana después de las conmemoraciones por los 15 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas.
“La explosión de una bomba en Nueva York es obviamente un acto terrorista, pero [este ataque] no está vinculado al terrorismo internacional. Es decir, no hemos hallado conexiones con el grupo Estado Islámico”, dijo Cuomo.
Por otro lado, las autoridades descartaron hasta el cierre de esta edición que los incidentes registrados en Nueva York y Minnesota tengan alguna relación (ver nota relacionada).
Blair Anderson, jefe de la policía de St. Cloud en Minnesota, apuntó en entrevista con CNN que “hasta ahora no tenemos ninguna evidencia que sugiera una conexión”.
