Los pobladores de la comarca Guna Yala contemplan a sus aves como más que unos animales. Para ellos, son grandes mensajeras y vehículos representativos de su identidad.
Este culto que le rinden a sus aves los llevó a colaborar en la elaboración de un libro para dar a conocer 480 especies de aves características de las comunidades de Gardi.
Así nació la Guía ornitológica y cultural de aves de Guna Yala, que tiene entre sus objetivos promover el ecoturismo en la comarca.
Dicho proyecto de recopilación fue liderado por la antropóloga social Mónica Martínez Mauri, quien tiene por hogar dos sitios: su ciudad natal de Manresa en Catalunya, España, así como la comarca Guna Yala, donde también reside unos meses al año.
Martínez Mauri, especialista en etnología regional de la América indígena tropical y profesora agregada interina en el Departamento de Antropología Social de la Universidad de Barcelona, explica que primero como parte de su tesis de doctorado hizo un estudio de los peces y su relación con los dules, y a raíz de eso la población de Gardi le insistió que debía continuar sus investigaciones en la zona, pero ahora enfocada en sus aves.
De esta manera, el proyecto fue tomando forma hasta registrar los nombres de las especies en español, inglés y guna.
La investigadora, quien desde 1999 se encuentra estudiando la comarca, afirma que las aves están muy arraigadas a la cultura y a las tradiciones de la comunidad guna. “Los gunas ven en las aves un mundo social que se desarrolla de forma paralela al humano. Para ellos, los animales no son personas, son ibmar torgan (cosas vivas). Pero algunos, como las aves, tienen capacidades parecidas a las de los humanos. Ellas pueden comunicar mensajes, avisos, transmitir conocimientos en sueños, e incluso pueden comunicar con los seres del más allá”, explica.
De hecho, en el pasado, cuando moría alguien de la comunidad, la persona era enterrada con pericos o loros que los familiares de otros difuntos cazaban para transmitir mensajes a sus seres queridos del más allá, relata la antropóloga.
Para ellos, las aves “pueden avisar cuando hay un peligro en el monte con su canto, o pueden decirle a alguien que su vida en este mundo está a punto de terminar”.
Esta manera de ver a las aves puede en algunas personas “parecer retrógrada o marcada por la ignorancia”; sin embargo, apunta Martínez Mauri, está en consonancia con algunos de los últimos descubrimientos de los científicos en inteligencia animal.
Lo explica así: “Aunque sigue habiendo una resistencia antropocéntrica a reconocer la conciencia e inteligencia animal, en 2012, en la Universidad de Cambridge, un grupo internacional de eminentes neurocientíficos, en presencia y con el apoyo de Stephen Hawking, proclamó la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, en la que se afirma que hay conciencia en todo tipo de mamíferos y de pájaros. De hecho, algo inteligentes deben ser las aves si vemos la gran movilidad que llegan a tener algunas especies. Ellas nos llevan ventaja. Antes de que nosotros pudiéramos movernos gracias a nuestras máquinas, ellas ya habían cruzado todas las fronteras”.
GUÍAS DE OBSERVACIÓN
En el marco de la elaboración de la Guía ornitológica y cultural de aves de Guna Yala, se capacitó a los jóvenes que conforman el Grupo Wagibler para que trabajen como guías de observación de aves en Guna Yala, un tipo de turismo que es incipiente en la zona, pero que es muy prometedor, explica Martínez Mauri.
De los 13 jóvenes que han sido formados, 8 ya se encuentran en buenas condiciones para guiar a turistas, afirma la científica.
Esta guía era un paso necesario para la formación de esos jóvenes, pues actúa como un libro-manual que incluye la lista de todas las aves de la región.
Así mismo, este grupo se ha apoyado en la guía de aves elaborada por el científico George Angehr (The Birds of Panama: A Field Guide), que incluye ilustraciones para identificar las aves.
Así, a través de los documentos, y con giras brindadas por Angehr, los Wagibler han aprendido a reconocer las aves por sus colores, tamaños y cantos.
