Previendo futuros impagos por parte de los clientes, en los últimos 20 meses los bancos han aumentado en $930 millones sus provisiones.
De esta forma, la entidad bancaria absorbe la probabilidad de pérdida y no compromete su viabilidad financiera en detrimento de los depositantes.
Es decir, que a los bancos les está tocando sacrificar parte de sus utilidades para aumentar sus reservas y proteger los ahorros de sus clientes.
El superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, observa la medida de los bancos como una respuesta positiva para paliar las posibles pérdidas a las que estarán expuestos.
En estos momentos, el monto de estas provisiones no implica una pérdida material real y tampoco se convierte en un impedimento para el cobro de las deudas y la liquidación de las garantías existentes, en caso de que el cliente efectivamente no pague ni logre una reestructuración de su préstamo.
Se prevé que los bancos sigan aumentando sus provisiones en la medida en que no se generen nuevas plazas de trabajo y no se logre reactivar los contratos suspendidos.

