Una mano para el rosario, la otra para la bandera: las religiosas Esperanza Cadavid y Leonor Pérez nunca pensaron cuando llegaron décadas atrás a Venezuela que estarían sentadas en el medio de la calle protestando contra Nicolás Maduro.
Ambas monjas se unieron a la protesta opositora convocada para ayer lunes de bloquear las principales vías en todo el país. Lo llaman el plantón.
“Queremos libertad, justicia, paz, igualdad, que haya comida y medicinas para todos”, dijo Cadavid con una sonrisa tierna, sentada en un banco al lado de Pérez.
Cada una sostiene el extremo de una vieja bandera venezolana, con siete y no ocho estrellas como la actual, y se protegen con una gorra del sol abrasador de una mañana muy caliente en Caracas.
“Estamos en un pozo sin fondo, me estremezco cada vez que veo gente hurgando en la basura, lamiendo alguna sobra, me da mucho dolor”, añadió esta anciana de 83 años.
En el recorrido hacia el principal punto de concentración del plantón -la autopista Francisco Fajardo a la altura del acomodado barrio de Altamira-, un hombre vestido con sotana blanca caminaba con una pancarta que decía: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.
Cadavid llegó a Venezuela en 1978 de Santander, Colombia, con su congregación de las Hermanas Dominicas. A pesar de sus casi 40 años en el país, su acento al hablar aún delata su origen.
