Jhoset Díaz no había nacido en ese pueblo. El niño vino al mundo 11 meses atrás, en Andes, una comunidad cercana del departamento de Antioquia, Colombia, a unos 150 kilómetros al sudoeste de Medellín.
La familia se había trasladado el fin de semana para una celebración que tendría lugar en el poblado de La Margarita, al norte de Andes, en el municipio de Salgar.
En la noche del domingo, mientras muchos pobladores de esa y otras comunidades vecinas dormían, las lluvias arreciaban. La quebrada La Liboriana empezó a crecer y crecer en aguas. Tanto, que pronto desbordó sus márgenes y con un torrente imparable empezó a arrastrar lodo, troncos y todo lo que se encontraba a su paso.
La riada monstruosa arrasó con parte del poblado sin apenas darle tiempo a sus habitantes a que reaccionaran. Las aguas bravías arrastraron a Jhoset y a su familia.
Gabriel Ángel Rincón, de 42 años y primo de Jhoset, contó después que 16 integrantes de su familia murieron en el alud. Entre estos los padres del pequeño.
Sin embargo, él se salvó. Todos hablan de un milagro.
“El río como que lo tiró a un borde llanito donde había lodo y ahí lo vio un señor. Manoteaba, él inclusive gateaba con la barriguita, y creo que así lo encontraron, boca abajo, como bregándose a salir”, contó a los periodistas, aún estremecida, Natalia Rincón, otra prima.
En total, fallecieron unas 80 personas debido a la crecida, una de las tragedias más graves de este tipo en Colombia en los últimos años.
REENCUENTRO
Ante el drama y magnitud de los hechos, había pocas esperanzas de que el niño hubiese sobrevivido. Los familiares de Jhoset se dieron a la tarea de tratar de localizar a sus parientes vivos y a los cuerpos de los fallecidos.
El señor que habría encontrado al niño en medio del lodo, se lo entregó a los rescatistas y médicos en estado de inconsciencia y con algunas heridas, entre estas una costilla fracturada. Sin embargo, el niño respiraba aún, por lo que fue trasladado de urgencia al hospital San Vicente de Paul de Medellín.
“Lo encontramos porque fuimos al hospital a ver si había heridos de los familiares de nosotros. Cuando entramos estaba el niño en una camillita, ahí mismo lo reconocimos. Solo tenía un golpecito, como en las costillas, y estaba muy frío”, dice Natalia Rincón.
DATOS DE LA TRAGEDIA
Según un reportaje de la agencia de noticias AP, las autoridades advirtieron el miércoles que son mínimas las posibilidades de hallar con vida a las personas reportadas como desaparecidas tras la avalancha.
El jefe de socorro nacional de la Cruz Roja Colombiana, César Urueña, dijo a la AP que “no hay” posibilidades de ubicar con vida a los desaparecidos en Salgar.
Según Urueña podría haber entre 50 y 80 desaparecidos.
Entre tanto, la estatal Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres informó que unos 300 hombres y mujeres siguen en las labores de búsqueda.
María Inés Cardona, funcionaria de la gobernación de Antioquia, dijo a los reporteros que de los 78 muertos, 39 ya fueron identificados. El servicio de agua fue restablecido en un 70% y el de gas en un 95%, asegura la nota de AP.
La de Salgar es tal vez la mayor tragedia en Colombia desde el terremoto que en 1999 sacudió a la ciudad de Armenia y dejó más de mil muertos, agrega la agencia.
AFERRADO A LA VIDA
“Estaba tan aferrado a la vida que en este momento lo único que hace es reírse y comer. Ve al abuelo y le da alegría y ve a la tía y le da alegría. Todo el tiempo creo que se está riendo”, cuenta su prima.
Según un despacho de la agencia AFP, al niño se lo ve sonriente y feliz en la fotografía usada como diseño de la tarjeta de invitación con motivo de su primer cumpleaños, el próximo 14 de junio. Su familia, que ya ha recuperado 10 cadáveres de los 15 miembros que tenía desaparecidos, confía en poder al menos celebrar con Jhoset ya en casa ese día. (Con servicios internacionales).
