El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó a Panamá en noviembre de 2021 el otorgamiento de $15 millones no reembolsables con el fin de aumentar los niveles de aprendizaje y las habilidades de los estudiantes, nacionales y extranjeros, en el sistema de educación pública.
Panamá es uno de los países elegibles para acceder a los recursos de la Facilidad No Reembolsable que el BID constituyó con $100 millones de recursos propios para apoyar a países que reciben flujos migratorios intrarregionales repentinos y de gran magnitud.
Rocío Medina Bolívar, representante del Grupo BID en Panamá, explica para qué fueron destinados estos fondos, y ofrece detalles de los resultados del diagnóstico de la educación en el país, realizado por la institución.
¿Cómo fue seleccionado Panamá para otorgarle estos $15 millones?
Panamá es uno de los 10 países en la región elegible, ya que aumentó su población en un 1.8% entre 2017 y 2019, superando ampliamente el umbral de 0.5% que se tiene como base. Actualmente, en Panamá viven 241 mil 92 extranjeros provenientes de América Latina y el Caribe, casi 6% de su población. La mayoría de los migrantes intrarregionales son de Venezuela (50%), pasando de 9 mil 883 en 2015 a 121 mil 598 en 2021. Los nacionales de Colombia representan el 21% y los siguen Nicaragua, Costa Rica y República Dominicana, con alrededor de 5% cada uno.
En este contexto, se identificó al programa Mejorando la Eficiencia y Calidad del Sector Educativo (MECSE), en ejecución, para recibir como donación $15 millones. Esto dada la presión adicional que han generado los flujos migratorios en la provisión y calidad de los servicios educativos. Otros países que han tenido acceso al uso de fondos de la Facilidad para beneficiar a migrantes y comunidades receptoras en diferentes proyectos de inversión son Belice, Chile, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Uruguay.
¿Cuánto tiempo tardó el proceso de selección para otorgar estos fondos al Meduca?
El banco trabajó, en conjunto con el Ministerio de Educación (Meduca), cerca de seis meses para realizar un diagnóstico adecuado de la situación educativa del país y preparar el proyecto para acceder a la donación de $15 millones, que fue aprobada por el directorio del BID el pasado 10 de noviembre.
El gobierno de Panamá y el Meduca están alistando toda la documentación requerida por el Banco para poder iniciar la ejecución y los desembolsos. El periodo de desembolso será de 4 años, dentro de los cuales los $15 millones serán desembolsados según el ritmo de ejecución.
Este fondo será complementario al programa Mejorando la Eficiencia y Calidad del Sector Educativo (MECSE) y tiene el objetivo general de incrementar los niveles de aprendizaje y habilidades de los estudiantes en el sistema educativo público panameño, abordando las barreras específicas de acceso, aprendizaje e integración que enfrentan las niñas, niños y adolescentes migrantes, refugiados y de comunidades receptoras.
¿Qué se encontró en el diagnóstico del sistema educativo del país?
Durante la etapa de diagnóstico, se identificaron diversos desafíos que enfrenta el sistema educativo panameño frente a los flujos migratorios que recibe Panamá.
Primero, si bien la educación es un derecho de los migrantes en Panamá, encuestas realizadas en hogares de población migrante y refugiada por agencias del Sistema de Naciones Unidas, identificaron que solamente 43% de los niños migrantes de 4 a 5 años y 79% de 6 a 11 años asiste a la escuela, en comparación con un 65% y un 87% de los niños panameños, respectivamente.
Segundo, aunque no existe información en las pruebas estandarizadas nacionales sobre el rendimiento de los estudiantes migrantes y refugiados, todo apunta a que tienen menores aprendizajes en comparación con la población local.
Por último, los menores migrantes o refugiados sufren de un mayor nivel de acoso escolar que los locales. Esto está vinculado a distintas formas de violencia escolar o xenofobia que dificultan la integración y convivencia de los estudiantes en la escuela.
¿El fin es impactar a los migrantes, refugiados y los estudiantes de comunidades receptoras?
Correcto, se trata de las localidades donde familias de migrantes y refugiados se han establecido o están en proceso de hacerlo, buscan oportunidades para integrarse con la población local y contribuir social y económicamente a esa comunidad. Las acciones que se desarrollen en el marco de este proyecto buscan beneficiar a las escuelas que están en las comunidades receptoras y por tanto, tienen una matrícula de estudiantes nacionales y migrantes.
¿Qué resultados espera el BID y el Meduca?
El resultado principal es incrementar los niveles de aprendizaje de todos los estudiantes en el sistema educativo oficial. Específicamente, mejorar los niveles de logro de aprendizaje en 3º grado de básica en lectura y matemáticas, así como reducir el porcentaje de estudiantes entre 6 y 11 años reprobados al final del año escolar.
Adicionalmente, se espera aumentar la cobertura del sistema educativo para población migrante al menos en 3%, contar con más y mejor información de los estudiantes matriculados en el sistema educativo y disminuir el porcentaje de estudiantes tanto migrantes como no migrantes que sufren acoso escolar.
¿Cuáles son los retos que tiene Panamá en educación?
Si tomamos en cuenta el impacto de la pandemia en días perdidos de clase y menos contacto, precisamente con los estudiantes más vulnerables, hay varios retos. Uno es entender mejor cuáles han sido las pérdidas de aprendizaje, lo cual requiere aplicar pruebas de evaluación. Eso permitirá al Meduca planificar programas de remediación y de aceleración para nivelar el aprendizaje.
Otro reto muy importante en el contexto de la educación híbrida (presencial y a distancia) será elaborar contenidos curriculares, adaptando la instrucción presencial y el currículo a nuevas modalidades. Y eso va a requerir capacitar a docentes y directores de escuela en habilidades digitales y enfoques pedagógicos para ayudarles a adaptarse a las nuevas modalidades de enseñanza.
Y finalmente mejorar la infraestructura digital en el sector, y buscar alternativas para las zonas comarcales y rurales, y para poblaciones como los menores migrantes y refugiados que no tienen acceso al internet.

