El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estuvo cerca de admitir que perdió las elecciones del 3 de noviembre ante Joe Biden, pero finalmente se limitó a señalar: “el tiempo lo dirá”.
Trump, quien aún no felicitó a su rival, declarado ganador el sábado pasado según proyecciones de medios en base a resultados oficiales, habló ayer desde los jardines de la Casa Blanca, para informar sobre la pandemia de la Covid-19.
“No vamos a ir a un confinamiento”, prometió Trump. “Yo no iré. Este gobierno no irá a un cierre”.
“Con suerte, lo que pase en el futuro, quién sabe qué gobierno será, supongo que el tiempo lo dirá”, agregó.
Biden solidificó ayer su triunfo al alzarse con un total de 306 votos electorales contra 232 de Trump, informaron las principales cadenas de TV, tras declarar al demócrata vencedor en Georgia y al republicano en Carolina del Norte.
El Colegio Electoral, integrado por 538 miembros, es la institución encargada de decidir formalmente quién ganó la presidencia de Estados Unidos. Sus integrantes son atribuidos según el voto popular.
En los últimos diez días, Trump ha repetido una y otra vez en Twitter que ganó la reelección, impulsando al mismo tiempo demandas judiciales para impugnar los resultados, sin pruebas significativas.
La Casa Blanca, sin embargo, sigue “trabajando con el supuesto de que Trump tendrá un segundo mandato”, afirmó ayer Peter Navarro, asesor económico del presidente estadounidense, repitiendo así lo dicho por el secretario de Estado, Mike Pompeo, a inicios de la semana.
“Creo que es realmente importante (...) entender que queremos papeletas verificables, un escrutinio que pueda ser certificado y una investigación sobre el creciente número de denuncias de fraude hechas por testigos que han firmado declaraciones escritas bajo juramento”, dijo a Fox Business el asesor del mandatario republicano, que se rehúsa a reconocer su derrota en las presidenciales del 3 de noviembre.
En esa línea, Trump tuiteó ayer que “es reconfortante ver todo el tremendo apoyo que hay, especialmente los mítines que están surgiendo naturalmente en todo el país, incluido uno grande el sábado en DC. Incluso puedo intentar pasar y saludar”. Y añadió: “¡Esta elección fue amañada!”
Ambas afirmaciones se dieron horas después de que, el jueves, las autoridades electorales de Estados Unidos dijeron, en una declaración conjunta, que “no hay evidencia” de votos perdidos o cambiados, ni de sistemas de votación alterados.
Rechazan infundios
Los funcionarios, responsables de la seguridad electoral en todo el país –que se pronunciaron más de una semana después de los comicios–, rechazaron las afirmaciones de Trump y los republicanos de que su derrota ante el demócrata Joe Biden se debe a un fraude.
Las autoridades electorales expresaron que “la elección del 3 de noviembre fue la más segura en la historia” del país. “No hay evidencia de que algún sistema de votación haya eliminado o perdido votos, haya cambiado votos o haya sido alterado de alguna manera”.
“Si bien sabemos que hay muchas afirmaciones infundadas e instancias de desinformación sobre nuestro proceso electoral, podemos asegurarles que tenemos la mayor confianza en la seguridad e integridad de los comicios, y ustedes también deberían tenerla”, dijeron.
La declaración fue emitida por el Consejo de Coordinación Gubernamental de Infraestructura Electoral, un grupo público-privado que opera bajo la órbita del organismo principal de seguridad electoral federal, la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA).
El texto fue firmado por los jefes de la Asociación Nacional de Directores Electorales Estatales y la Asociación Nacional de Secretarios de Estado –que son los funcionarios a cargo de las elecciones a nivel estatal– y por el presidente de la Comisión de Asistencia Electoral de Estados Unidos.
El comunicado fue emitido luego de que Trump retuiteó una afirmación infundada sobre un fabricante de máquinas de votación que supuestamente “eliminó” 2.7 millones de votos que eran para él en todo el país y asignó a Biden cientos de miles de votos que eran para él en Pensilvania y otros estados.
Esta fue la última de una serie de afirmaciones falsas que Trump y los republicanos han hecho para rechazar la victoria de Biden.
La compañía Dominion Voting Systems y el Departamento de Estado de Pensilvania negaron rotundamente lo dicho por Trump.
La declaración de los funcionarios de seguridad electoral también se conoció en medio de informes de que Trump podría despedir al jefe de CISA, Chris Krebs, quien ha hecho un gran esfuerzo para sofocar las acusaciones de fraude sin fundamento que han surgido mientras se contabilizaban los votos en todo el país.
A pesar de eso, los rumores y las teorías de conspiración que sostienen que supuestamente a Trump le “robaron” la elección han inundado internet, y los republicanos y la campaña de Trump han presentado múltiples demandas en todo el país alegando irregularidades. Hasta ahora, ninguna ha sido comprobada en los tribunales.
En su declaración, los altos funcionarios electorales también afirmaron que están “revisando y comprobando dos veces” sus resultados estatales y locales antes de certificar las cifras.
“Cuando los estados tienen elecciones reñidas, muchos vuelven a contar las boletas. Todos los estados con resultados ajustados en los comicios presidenciales de 2020 tienen registros en papel de cada voto, lo que permite la posibilidad de volver atrás y contar cada boleta si es necesario”, explicaron.
Trump ha insistido en que la victoria de su rival demócrata, proyectada hace una semana por los medios en base a resultados oficiales, se debe a un fraude masivo.
Sin embargo, el horizonte sigue oscureciéndose para el magnate, luego que el presidente electo recibiera las felicitaciones no sólo de históricos aliados de Estados Unidos, como Reino Unido, Israel y Francia, sino también de China y el papa Francisco.
Demócratas reaccionan
Mientras, el Comité Nacional Demócrata manifestó a un tribunal federal que los republicanos están tratando de anular ilegalmente 6.75 millones de votos en Pensilvania porque el presidente está “disgustado” por su derrota en el estado.
En un documento presentado el miércoles por la noche, para intervenir en el caso, el Comité Nacional Demócrata señaló que una demanda presentada esta semana por la campaña de Trump –que intenta evitar que Pensilvania certifique el resultado de la elección– “no solo viola la ley del estado, sino que elimina los derechos constitucionales de los votantes y candidatos e involucra indebidamente a este tribunal en cuestiones de ley del estado y minucias de la Administración electoral”.
La campaña de Trump argumenta que Pensilvania debería dejar de lado cada voto en todo el estado, o que solo se le permita certificar el resultado si no se cuentan más de 680 mil papeletas por correo y de personas ausentes de un par de condados, entre ellos Filadelfia, de tendencia demócrata, que supuestamente no permitieron que los observadores se acercaran lo suficiente al proceso de escrutinio de votos.


