El presidente estadounidense, Joe Biden, aseguró ayer en Naciones Unidas que no quiere “una nueva Guerra Fría” con China y defendió su apego a la diplomacia y al multilateralismo en respuesta a los aliados europeos que le acusan de cabalgar en solitario.
“No queremos una nueva Guerra Fría o un mundo dividido en bloques rígidos”, dijo el presidente de Estados Unidos en el primer discurso de su mandato en la Asamblea General de la ONU.
No obstante, “Estados Unidos va a participar en la competición y participar con vigor”, advirtió al ofrecer su visión de la confrontación con Pekín, sin nombrar directamente a la potencia rival.
“Con nuestros valores y nuestra fuerza, vamos a defender a nuestros aliados y a nuestros amigos, y nos oponemos a los intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles”, remachó.
Además, se comprometió a combatir las “autocracias” y prometió “defender la democracia”.
El presidente chino, Xi Jinping, participará en la Asamblea en un mensaje pregrabado desde Pekín, en lo que se considera como un duelo a distancia entre las dos superpotencias embarcadas en una confrontación cada vez más peligrosa.
En previsión de este intercambio, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió en la inauguración de la mayor cita multilateral a Washington y a Pekín sobre una degradación de las crisis mundiales que será “mucho menos previsible que la Guerra Fría”. Para evitarlo, pidió a las dos superpotencias “diálogo” y “comprensión”.
La gran cita de la diplomacia mundial, que durará una semana, era particularmente esperada este año, tras el parón del pasado año por la pandemia de Covid-19 que limitó la jornada a un encuentro telemático.
El demócrata estadounidense también anunció el “regreso” de su país como socio fiable tras cuatro años de gobierno de su predecesor Donald Trump. Asimismo, se comprometió a dar inicio a una “era de la diplomacia” tras el fin de la guerra en Afganistán, asegurando que Estados Unidos solo recurrirá a la fuerza militar como “último recurso”.
Por su parte, el nuevo presidente iraní, Ebrahim Raissi, se mostró favorable, este martes, a reanudar las negociaciones para salvar el acuerdo sobre el programa nuclear de su país, que fueron interrumpidas desde su elección en junio, si el “objetivo final es la retirada de las sanciones opresivas”.
Por la tribuna de la ONU también desfilaron varios mandatarios latinoamericanos, como el brasileño Jair Bolsonaro, que presentó una imagen idílica de su país “sin corrupción” y con la “credibilidad recuperada” y la mejor política medioambiental. En definitiva, uno de los “mejores países para invertir”, aseguró.
El presidente colombiano, Iván Duque, se mostró escéptico sobre las negociaciones entre el gobierno y la oposición venezolanos en México y pidió una elección presidencial “libre” en Venezuela. “Cualquier salida que perpetúe el oprobio dictatorial y le permita al régimen ganar tiempo agudizará el mayor desastre humanitario que conozca nuestro continente”, dijo Duque.

