El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, afirmó ayer que “no aceptará intimidaciones”, tras la investigación abierta la víspera en su contra por el Tribunal Superior Electoral (TSE) por cuestionar la transparencia de las urnas electrónicas.
“No aceptaré intimidaciones. Seguiré ejerciendo mi derecho a la libre expresión, a criticar, escuchar y atender, por encima de todo, a la voluntad popular”, dijo Bolsonaro ante un grupo de seguidores en las puertas del Palacio da Alvorada.
“Juré que daría mi vida por la patria en caso de una agresión externa o interna. Brasil está siendo agredido internamente”, agregó.
Bolsonaro, quien busca la reelección en 2022, lleva años cuestionando, sin pruebas, la fiabilidad de las urnas electrónicas, vigentes desde 1996.
La investigación en el TSE determinará si cometió los crímenes de “abuso de poder económico y político, uso indebido de medios de comunicación, corrupción, fraude, conductas vetadas a agentes públicos y propaganda extemporánea en sus ataques contra el sistema de voto electrónico y la legitimidad de las Elecciones Generales de 2022”.
La máxima corte electoral pidió además al Supremo Tribunal Federal investigar al mandatario por presunta difusión de noticias falsas durante una transmisión por Facebook el pasado jueves, en la que expresó su convicción de que hubo fraude en las dos últimas presidenciales, afirmando que él debía haber ganado en la primera ronda en 2018.
“Están interfiriendo en el Ejecutivo. La última interferencia, querer decirle a la población que esa urna electrónica es inviolable, que es confiable, es abusar de la inteligencia de todos nosotros”, dijo Bolsonaro ayer.
El mandatario no pide que se vuelva a las papeletas de votación, sino que se imprima un recibo después de cada voto en la urna electrónica, para que puedan contarse físicamente. “Si el pueblo así lo desea, porque a él debo mi lealtad, [participaré en] una concentración en Sao Paulo [...] para que entiendan lo que está ocurriendo y empiecen a escuchar al pueblo”.

