Los bombardeos rusos y sirios en Alepo han sido tildados de crímenes de guerra por el supuesto uso de armamento sofisticado con efectos devastadores en áreas urbanas. No se sabe exactamente qué bombas están cayendo en la ciudad, pero el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, citó testimonios que hablan de bombas incendiarias y antibúnker, así como de bombas de racimo y las llamadas de barril, que ya se usaron anteriormente en Siria.
A las antibúnker se les llama así por su capacidad de penetrar en objetivos blindados o a gran profundidad, como instalaciones militares subterráneas; las incendiarias son usadas para empezar incendios e incluyen sustancias como el napalm y el fósforo blanco que puede causar grandes quemaduras. Las bombas termobáricas o de vacío estallan en dos tiempos, esparciendo primero un aerosol inflamable en instalaciones subterráneas y luego inflamando tal sustancia, creando una cortina de fuego que quema todo a su paso. Las de racimo son armas prohibidas que esparcen numerosas submuniciones por un área extensa, y las de barril se fabrican con chatarra y sustancias explosivas que se envasan en bidones y se suelen arrojar desde helicópteros.
Las leyes internacionales prohíben usar estas armas “directamente contra civiles, así como los ataques indiscriminados y desproporcionados”, dijo Hannah Brice, del instituto de análisis Chatham House. Citó un informe de Action on Armed Violence que afirma que cuando se usan explosivos en zonas residenciales, el 92% de las víctimas son civiles y que destruyen infraestructuras esenciales, como centros sanitarios, y de suministro eléctrico y de agua.