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Brunch dominical

Brunch dominical
El alcalde capitalino José Luis Fábrega. Isaac Ortega

Cuando se aprobó la ley de descentralización en Panamá, se hizo -en teoría- con el ánimo de distribuir los recursos para un desarrollo más equitativo de las comunidades. Pero el camino al infierno está lleno de buenas intenciones… Y el presupuesto del Municipio de Panamá para el próximo año no nos conducirá precisamente al paraíso.

José Luis Fábrega consiguió esta semana que, para el año 2022, el Consejo Municipal de Panamá le aprobara, en menos de cinco minutos, un presupuesto de $330 millones; el mayor en la historia del distrito y un 19.1% más que el de 2021. Si se compara con el presupuesto de 2009, cuando se aprobó la ley de descentralización de la administración pública, el incremento es de 69.3%. La Ley 37 de 2009 establece la participación ciudadana y la rendición de cuentas como “mecanismos indispensables” de transparencia en el manejo de fondos públicos, pero Fábrega debe haber leído “mecanismos impensables”, porque asegura que tiene 51 proyectos para el próximo año y que su presupuesto es “balanceado, transparente y debidamente sustentado”. Si es así, ¿dónde están las actas de las consultas públicas o los cabildos donde discutió esos proyectos con la comunidad? Y eso que en estos tiempos la gente asistiría hasta por Zoom. Pero no vaya a faltarle el respeto preguntándole eso, porque si llamó “cucarachas aplastadas” a los concejales Willie Bermúdez y Ricky Domínguez, por haber votado en contra del presupuesto, imagínese qué le dirá a usted. Si un alcalde pide $330 millones y no es capaz de dar una explicación previa del uso de esos fondos, no se puede presumir que va a hacer algo edificante con ellos. Ya vivimos sus cuentos de la playa y el mercado del marisco, que no pasaron el filtro más cándido de la población. Uno no debe confundir la falta de transparencia con la presunción de inocencia. ¿Alguien le exigirá a Fábrega la responsabilidad legal por su falta de consulta, o vamos a seguir dejando que los alcaldes y sus concejales se administren como si fueran un cartel?

Y HABLANDO de carteles, el pasado viernes, mientras el retoño ingresaba al centro de detenciones federales de Brooklyn, un pariente cercano suyo, antiguo “alto oficial” del gobierno panameño, se reunió con los 15 diputados disidentes de CD. En esa reunión, prometió hacer todo lo que esté a su alcance para que Yanibel Ábrego sea presidenta de CD. “Como yo TENGO que ganar, ella TIENE que ganar”, advirtió. Él sabrá por qué lo dice... Por lo menos esta vez, que sepamos, no amenazó a nadie con un dossier. También advirtió a los presentes que tenían que salir a buscar los votos para las internas de CD. “Yo puedo hablar, acompañar, influir, pero yo no puedo votar”, remarcó. Entonces, si no puede votar, ¿qué hace metido en los asuntos internos de ese colectivo? ¿Acaso volvieron los días de la compra de diputados?


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