Jaime Lasso tuvo su carnavalito en el Ministerio Público y, entre las cosas que le contó a la fiscal anticorrupción Zuleyka Moore, hay unas que son como un puntapié a la verdad. Un buen ejemplo es su respuesta acerca de la razón por la que Odebrecht, en lugar de donar directamente al Panameñista, lo hizo a través de sociedades canastas y de un intermediario como él. Según el excónsul, se hizo así, “porque en Brasil es prohibido que empresas hicieran donaciones a partidos políticos extranjeros”. Resulta que si dice la verdad, esa donación era tan ilegal allá como acá, porque nuestra legislación prohíbe a empresas extranjeras sin operaciones en Panamá hacer aportes para sufragar campañas electorales. Y Constructora Internacional del Sur, sociedad que no pegaba ni un bloque en Panamá, era precisamente la que no podía donar aquí, y Odebrecht sí podía haberlo hecho de una forma inmoral, pero legal. El “lobbista” también alega que los donantes no querían que Ricardo Martinelli -“que ejerció un gobierno de terror”- conociera de sus aportes a Varela. Sucede que Lasso-en su propia declaración a la fiscal- precisó que recibió los fondos entre 2009 y 2012. En los tres primeros años de ese lapso, los panameñistas estaban en alianza con Martinelli, y no había enemistad. Al decir eso, este indagado ni siquiera hizo un ejercicio de memoria. Que diga la verdad de una vez, y ya está.
EN LA ciudad de Panamá, ¿cuál puede ser la antesala perfecta para un viernes 13, en los tiempos del coronavirus? Respuesta sencilla: celebrar, en un “centro de convenciones”, una consulta pública en la que potencialmente puedan asistir todos los electores de la capital y los pasajeros de uno que otro bus que a algún manzanillo se le ocurra fletar para apoyar. ¿Convocada por quién? Por un alcalde que en ocho meses no ha podido concluir obras que dejó inconclusas su antecesor y que no ha sido capaz ni de divulgar planos y estudios técnicos y financieros del proyecto que someterá a votación. Pero no todo mundo se quedará de brazos cruzados. Ricardo Lombana no tendría un plan de gobierno, pero sí uno para adversar el proyecto playero. Y su primer paso parece haberlo dado con la presentación de un amparo en el que pide la suspensión inmediata del acto “en todos sus componentes”, incluyendo la consulta del próximo 12 de marzo. Y en el Consejo Municipal, la balsa ha comenzado a hacer aguas… Por lo menos dos representantes -el de San Francisco y el de Don Bosco- se han pronunciado contra la obra y la convocatoria. Nada de esto importa al alcalde. Debe ser que considera que sus razones para avanzar en el proyecto son mas fuertes que el Creador, porque hasta la Campaña Arquidiocesana, que había anunciado su gala típica para el día anterior a la consulta, la ha pospuesto, a fin de evitar aglomeraciones. Ante tanta insistencia, cualquiera diría que en esa playa aparecerá enterrado el cofre de algún tesoro.
